El famoso (o infame) club Bilderberg: 63 años de existencia

Por Claudia Herrmann

Un comité organizador de dos miembros de aproximadamente 18 naciones se encarga de las reuniones anuales.

Share This With Friends:


Claudia Herrmann
Presidente de la
Asociación de
Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas

Hace unos veinte una amiga me regaló una copia de los dos libros del autor lituano-canadiense-español Daniel Estulin (“La verdadera historia del Club Bilderberg” y “Los secretos del Club Bilderberg”). Si bien no concuerdo con algunas de las premisas de estos dos libros, ciertamente el tema resulta fascinante, especialmente para los fanáticos de las teorías conspiratorias. Estulin sostiene que sus integrantes no se encuentran para servir a la humanidad sino para asegurar el control de ésta por la élite que maneja el mundo y mantener el statu quo. 

No atentarán contra las monarquías, no se opondrán al desarrollo de armas, no se opondrán a más guerras, no detendrán el narcotráfico, no reorganizarán los modelos neoliberales, no estudiarán fórmulas de redistribución equitativa de la riqueza y no se comprometerán a detener el hambre en el mundo.

Este club nacido en la absoluta secrecía actualmente publica su agenda y lista de invitados y hasta cuenta con su propio sitio web http://bilderbergmeetings.org/index.html. Pero las reuniones han sido y son secretas, con un enorme aparato de seguridad. Se rigen por la regla “Chatham House” que permite a los participantes la libre utilización de la información recibida pero no su divulgación. Los participantes no están sujetos a los constreñimientos de sus puestos o empresas, de modo que puedan realizar una libre lluvia de ideas, reflexiones y retroalimentación. No se toman minutas, no hay votaciones y no se emiten declaraciones sobre políticas o acuerdos.

Uno de sus fundadores fue el político polaco exiliado Józef Retinger, quien, preocupado por el crecimiento del antiamericanismo en Europa occidental y probablemente por la amenaza soviética, propuso una conferencia internacional en la que líderes de los países europeos y de los Estados Unidos se reunieran con el objetivo fomentar la cooperación en cuestiones políticas, económicas y de defensa. Retinger se acercó al príncipe Bernhard de los Países Bajos quien accedió a promover la idea, junto con el ex primer ministro belga Paul van Zeeland y el entonces presidente de Unilever, el holandés Paul Rijkens. Bernhard, a su vez, se puso en contacto con Walter Bedell Smith, entonces jefe de la CIA, quien le pidió al consejero de Eisenhower Charles Douglas Jackson que se ocupara de la sugerencia. La primera reunión tuvo lugar en el Hotel De Bilderberg en Oosterbeek, Países Bajos, del 29 al 31 de mayo de 1954 (de ahí su nombre). Se invitó a representantes de los ámbitos económico, social, político y cultural a realizar discusiones informales para ayudar a comprender mejor las complejas cuestiones que afectaban a las naciones occidentales en el difícil período de posguerra.
A lo largo de los años, las reuniones anuales se han convertido en un foro de tres días de intercambios informales de una amplia gama de temas que van desde el comercio, el empleo, la política monetaria, la inversión, los desafíos ecológicos y hasta la seguridad internacional. Este año la reunión realizada 1 al 4 de junio en Chantilly, VA agrupó a 130 asistentes que discutieron temas como la administración Trump, la alianza militar transatlántica, la dirección de la Unión Europea, la globalización, el empleo e ingresos, la “guerra en contra de la información”, el crecimiento del populismo, China, la proliferación nuclear y el Medio Oriente.

Un comité organizador de dos miembros de aproximadamente 18 naciones se encarga de las reuniones anuales. Bilderberg tiene un presidente que actualmente es el conde francés Henri de La Croix de Castries, Presidente del Instituto Montaigne y expresidente y CEO de la aseguradora AXA. Se ostenta como un “grupo diverso de líderes políticos y expertos” (los “Bilderbergs”) pero menos del 25% de sus invitados son mujeres, y no está representada ninguna empresa o país latinoamericano, asiático o africano. La asistencia está reservada a quienes reciben invitación expresa y entre ellos figuran líderes del servicio de espionaje británico MI6, la OTAN, el Fondo Monetario Internacional, bancos, petroleras como Shell y BP, entidades financieras como Goldman Sachs International, CEOs de empresas globales, putrimillonarios, así como políticos de alto nivel, dueños y editores de importantes medios de comunicación, académicos de alto perfil, lobistas de alto voltaje y algunos miembros de casas reales como la Reina Sofía de España y la princesa Beatrix de Holanda (hija del Príncipe Bernhard). Dallas estuvo presente a través de Randall L. Stephenson, Presidente y CEO de AT&T.

Hasta la próxima y buena suerte. Claudia Herrmann es Presidente de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas cherrmann@amepusa.org

Share This With Friends:


Be the first to comment

Leave a Reply

Loading...