Licencia para odiar

Por Claudia Herrmann

Presidente Donal Trump.

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Claudia Herrmann
Presidente de la
Asociación de
Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas

Habiendo más de 300 millones de seres humanos viviendo en Estados Unidos, es lógico que “haya de todo en la viña del señor”, como dice el dicho. Hay personas bien intencionadas y las hay maleadas. Hay quienes creen que la diversidad enriquece a las comunidades que conforman este país, y hay quienes son excluyentes, xenófobos y racistas.

Sin embargo, cada vez me cuesta trabajo reconocer a mi país adoptivo. Parecen multiplicarse las noticias sobre algún altercado, asesinato, pelea o insulto racial, religiosa o étnicamente motivado. Lo mismo sucede con ataques a la comunidad LGBT. Hay casos muy recientes que destacan por su relevancia. Un individuo blanco estaba gritando insultos raciales en el estacionamiento de un complejo de apartamentos en California antes de sacar un machete y apuñalar a un hombre afroamericano. Otro caso es el de un hombre blanco en una camioneta pickup que intencionalmente atropelló y mató a un joven indígena americano de 20 años de edad. Otro caso fue el de Portland, Oregón, en el que un hombre apuñaló a tres personas, asesinando a dos de ellas, quienes estaban tratando de detener un ataque racista en contra de dos jóvenes musulmanas. Otro caso más es el de la amenaza de un legislador republicano tejano de dispararle a otro legislador en torno a una discusión sobre el tema de inmigración. Una joven musulmana fue asesinada por un hombre hispano al salir de una mezquita en Virginia. Un hombre abrió fuego en contra de congresistas republicanos en una práctica de béisbol en Alexandria, Virginia.

Todas ellas son muestras preocupantes de una tendencia al alza de este tipo de ataques. Entre los partidarios de Trump parece normalizarse la idea de la supremacía blanca y con ello su envalentonamiento para cometer crímenes racialmente motivados. ¿Será que el Presidente Donald Trump fomenta la violencia en contra de grupos minoritarios? Muchos pensamos que así es. Es el propio Presidente, quien en una absoluta falta de respeto a la institución que representa, contribuye al odio racial, étnico y religioso que ahora permea a la sociedad.

El Presidente que crea política interior y exterior a base de “tuitazos” tuvo la genial idea de subir un video a su cuenta de Twitter en el que simula propinarle un puñetazo y derribando a un hombre que tenía el logo de la cadena noticiosa CNN súper impuesto sobre su rostro. El hombre fue posteriormente identificado como Vince McMahon de World Wrestling Entertainment, Inc. (WWE), cuya esposa Linda es la cabeza del Small Business Administration. El video proviene de un evento de lucha libre profesional de WWE que data de 2007. Es obvio que en la vida real Trump no golpeó ni tiró al suelo a McMahon. Sin embargo, al superponerle el logo de CNN a la cara de McMahon el mensaje es tan preocupante como inequívoco: los medios de comunicación (en especial CNN) son el enemigo a vencer. Pero hay un mensaje subyacente que es mucho más ominoso: el darle licencia a los supremacistas blancos para expresar su odio mediante discursos de odio, agresiones físicas, inclusive llegando al homicidio. En un espacio de siete horas el mensaje de Trump había sido re-tuiteado 152,528 veces y había generado 235,957 likes.

Como el propio Trump abandera este clima de odio e intolerancia en todo el país sus partidarios ahora se sienten legitimados para expresar a gusto su odio y hasta ir más lejos. El Southern Poverty Law Center (SPLC) y otros estudios señalan que los ataques y estallidos de violencia racial en los espacios públicos son cada vez más comunes. El SPLC reporta más de 1,300 incidentes que involucraban acoso e intimidación racialmente motivados desde las elecciones de noviembre hasta febrero de este año. El Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo en la Universidad Estatal de California reportó un aumento del 6% en los crímenes de odio en 2016 en las ciudades de Estados Unidos viéndose un aumento considerable en algunas áreas metropolitanas.

Los Padres de la Patria, a quienes celebramos este 4 de julio, de seguro se están revolcando en su tumba. ¿Hacia dónde va este país de los (seres humanos) libres, con paz y justicia para todos?

Hasta la próxima y buena suerte. Claudia Herrmann es Presidente de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas cherrmann@amepusa.org

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