¿Por qué el dinero está por encima de la vida en el planeta?

Por Arnoby Betancourt

El primer ministro chino Li Keqiang (C) saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (D) y al presidente del Consejo Europeo Donald Tusk.

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ARNOBY BETANCOURT
Director de la
Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas

Es innegable que las utilidades que genera el negocio de gerenciar y administrar una nación son apetecibles por todos, llámense sector privado u organizaciones políticas u organizaciones no gubernamentales. Y si la Nación es poderosa y tiene millones y millones de contribuyentes o aportantes al tesoro nacional, el negocio es mucho más apetecible y por eso se hace lo que sea para apropiarse de esa Nación. Es un tema muy amplio y complejo, pero simplemente, aplicando el sentido común, lo políticamente correcto es gerenciarlo para el bienestar común y el beneficio de todos los socios que contribuyen a esa Sociedad Nacional.

¿Por qué si Estados Unidos es el país con el mayor poderío militar del orbe y desde la Segunda Guerra Mundial cuenta con el mayor presupuesto militar del mundo, solo gana guerritas y pierde las grandes? Evidentemente, no es por falta de dinero. En el 2015, por ejemplo, el gasto militar mundial fue de 1,6 billones de dólares, y el gasto de Estados Unidos representó el 37 por ciento del total. Dicho de otra forma, el gasto militar norteamericano es mayor que el gasto combinado de los seis países que le siguen: China, Arabia Saudí, Rusia, Reino Unido, India y Japón.
Para el coronel retirado Andrew Bacevich, la respuesta podría tener por lo menos dos vertientes, y la primera es mercantilista. ¿Quién es el principal beneficiario del gasto militar? El “complejo militar-industrial” del que nos previno el presidente Dwight Eisenhower en 1961. ‘Ike’ se refería a la formidable colusión que existe entre las fuerzas armadas y las corporaciones que ellos contratan para surtirse de armamento.
“Para los contratistas, el terrorismo significa negocio y el negocio es bueno”, dice Bacevich. Los contratos de una sola compañía Lockheed Martin con el Pentágono valen más de lo que el gobierno federal otorga en subvenciones a 11 estados de la Unión Americana. En el 2016, por ejemplo, la venta de armamentos alcanzó los 33,6 miles de millones de dólares.
Donald Trump, cumpliendo sus promesas de campaña de manera más definida, o quizás su visión de negocio y posiblemente de cumplimiento a sus socios, se ha convertido en una fuente de inestabilidad global. Hasta última hora, la esperanza era que primara la sensatez. Incluso el secretario de Estado, Rex Tillerson, y la propia Ivanka Trump trataron de convencer al presidente de Estados Unidos de que salirse del Acuerdo de París sobre el calentamiento global era una muy mala idea.
Pasadas las horas, después de que Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos del acuerdo suscrito en París por 190 naciones sobre el cambio climático, el estupor no cesa en el planeta. Que el país más poderoso del mundo decida aislarse de los demás, envía una inquietante señal que dejará consecuencias, más allá de todo lo relacionado con el problema del calentamiento global.
El primer mensaje es que Washington se desdice ahora de las alianzas forjadas a lo largo de décadas. El enfriamiento que tuvo lugar durante la cumbre del Grupo de los Siete evidentemente no fue una cosa pasajera y apunta a tensiones crecientes, particularmente con los grandes de Europa Occidental
Las reacciones internas y externas no se hicieron esperar, pues un acuerdo que tardó años en construirse pierde de un día a otro al país responsable de una quinta parte de los gases de efecto invernadero que llegan a la atmósfera.
No menos inquietante, fuera de apartarse de la voluntad internacional, son las razones esgrimidas. El magnate republicano señaló que el tratado en cuestión les daba una ventaja a otras naciones, a costa del desarrollo estadounidense. Esa insistencia en que los demás se han aprovechado del Tío Sam, es la misma que se oye a la hora de tomar medidas proteccionistas y posiblemente volverá a oírse en el futuro.
Además, no son ciertas las cifras presentadas con respecto a eventuales pérdidas de empleo o costos. De haber hecho la tarea, el Presidente Trump había encontrado que simplemente, debido al cambio tecnológico, el recorte en las emisiones estadounidenses va en la mitad del compromiso suscrito en la capital gala. Incluso la promesa de revivir las minas de carbón fallará, pues la competencia del gas natural es más intensa que nunca.
“El Fondo Verde (de la ONU) sobre el clima le cuesta una fortuna a Estados Unidos”, declaró el Empresario Presidente de la Casa Blanca. “Tendremos que pagar (…) potencialmente decenas de miles de millones” al Fondo Verde. Para el expresidente de la COP21 Laurent Fabius, el estadounidense dijo “cualquier cosa” al hablar de un Fondo de 100.000 millones.
De hecho, el Fondo Verde está dotado de 10.000 millones de dólares, 3.000 de los cuales fueron prometidos por Estados Unidos, que finalmente solo pagó 1.000 millones. La cuestión de la financiación es la preocupación más importante de numerosos expertos, pues los compromisos financieros son un elemento clave del Acuerdo de París, al permitir que los países del Sur se desarrollen con energías limpias.
El Presidente Donald Trump no podrá sacar a EEUU del Acuerdo de París tan rápido como dice, él ignoró algunos aspectos técnicos legales del Acuerdo Climático de París que le impiden desconocer sus obligaciones.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se burló de la forma en que el presidente Donald Trump ignora ciertos aspectos legales del acuerdo de París sobre el cambio climático. El Presidente Trump anunció la salida de EEUU del histórico “Acuerdo Climático de París” de 2015, y el eventual inicio de renegociaciones para lograr uno “mejor y más justo”, pero Juncker dijo que “no es así como funciona”.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió que abandonar el acuerdo sería un proceso lento, que tardaría hasta tres o cuatro años en retirarse del acuerdo climático de París.
“No es posible que uno abandone este acuerdo climático de la noche a la mañana, como algunos piensan en los Estados Unidos”, dijo Juncker en una conferencia en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, el jueves. “Esto toma tres, cuatro años – como establece el acuerdo en sí mismo.”
“Los estadounidenses no pueden dejar el Acuerdo de Protección Climática”, dijo Juncker. “El señor Trump cree que puede hacerlo porque no se acerca lo suficiente a los documentos para entenderlos completamente “.
“Se necesitarían de tres a cuatro años después de que el acuerdo entrara en vigor en noviembre de 2016 para abandonarlo”, dijo Juncker. “Así que esta noción: Yo soy Trump, soy estadounidense, America First y voy a salir de esto, eso no va a suceder”.
arnoby@elhispanonews.com

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