Cientos de migrantes centroamericanos fueron asesinados por Los Zetas

Por Reynaldo Mena

El caso de los 72 migrantes, ocurrido en agosto de 2010, salió a la luz pública porque hubo dos sobrevivientes y se encontraron los cadáveres.

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MEXICO.- Era una época siniestra. Tamaulipas era un infierno, Los Zetas, uno de los cárteles del narcotráfico más sanguinarios que ha existido en México operaba en ese estado mexicano, sembraban el terror, no solamente con los negocios relacionados con el narcotráfico, sino también, secuestrando, violando y matando a los migrantes centroamericanos que transitaban por sus dominios.

La segunda masacre de San Fernando fue un asesinato masivo de al menos 193 personas, encontradas en fosas clandestinas del municipio de San Fernando, en el norteño estado de Tamaulipas (México) desde el 6 de abril de 2011. Cabe mencionar que la activista Isabel Miranda de Wallace afirma que la cifra de muertos rebasa los 500, pero que el gobierno estatal de Tamaulipas supuestamente ha prevenido que esa información se difunda.
Esta masacre representaba el segundo asesinato en masa de este tipo en el Estado de Tamaulipas, habiéndose realizado anteriormente la primera masacre de San Fernando entre en 22 y 23 de agosto de 2010, en la que fueron asesinados 72 inmigrantes indocumentados, imputados también a los Zetas.
Una investigación dirigida por el académico Sergio Aguayo, del Colegio de México, con el apoyo de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y realizada por ocho personas, divulga, en base en documentos de la CEAV, la fiscalía de Coahuila, las comisiones nacional y estatal de Derechos Humanos, organizaciones defensoras de víctimas, declaraciones públicas de detenidos ante autoridades estadounidenses y solicitudes de acceso a la información la manera en que operan Loz Zetas y la manera en que controlaron la violencia en el estado. Toma el caso de Allende y el asesinato de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, un año antes, como ejemplos de violencia extrema y desatención de las víctimas.
Los Zetas cometieron ambos crímenes en zonas estratégicas para el control de las rutas hacia Estados Unidos, en áreas ricas en gas y petróleo y en estados gobernados ininterrumpidamente durante casi un siglo por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde imperan el miedo y el silencio impuestos por la violencia.
Lejos de ser hechos aislados, las masacres revelan un mayor nivel de “barbarie” por parte de Los Zetas y detallan sus vínculos con policías locales, la complicidad de los alcaldes —”que eran en el mejor de los casos figuras decorativas”_, la indiferencia y/o ineficiencia de los gobiernos estatal y federal ante los crímenes y la “pasividad” de las fuerzas armadas ante la hegemonía del cártel en determinados lugares, sostiene el documento.
Denuncia, además, la falta de compromiso de las instituciones con la verdad, la única vía para llegar a la justicia y para dar la debida atención a las víctimas. De ahí que su título sea “En el desamparo”, que es como se quedaron los afectados.
El caso de los 72 migrantes, ocurrido en agosto de 2010, salió a la luz pública porque hubo dos sobrevivientes y se encontraron los cadáveres. Que muchos fueran extranjeros lo hizo cobrar relevancia y las autoridades se vieron obligadas a ofrecer algunas explicaciones, aunque la Comisión Interamericana denunció en agosto de 2014 que la respuesta del estado mexicano “osciló entre la indiferencia y la opacidad”.
Reynaldo@elhispanonews.com

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