Noche Sensacional brindó el Consulado de México en Dallas

Por Arnoby Betancourt

Personajes ilustres se hicieron presentes en la noche romántica que brindó el Consulado de México.

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ARNOBY BETANCOURT
Director de la
Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas

Como acontecía en los grandes salones del ayer, cuando el bolero era el canto amoroso relacionado con los distintos hechos económicos, políticos y culturales en América Latina y el caribe, el genial y versátil equipo humano del Consulado General de México en Dallas, retomo a su majestad el bolero como un bálsamo que acariciara y fortaleciera el alma de una sociedad, que pareciera conducirse hacia el desamor por el desalmado actuar de quienes la lideran.

La acertada idea de presentar a las dos figuras mexicanas más rutilantes del bolero en la ciudad de Dallas nació del poeta de la diplomacia, el Cónsul Adscrito Víctor Adolfo Arriaga Weiss, según nos lo confeso a los asistentes al recital musical, el humanista diplomático Francisco De La Torre Galindo, en un sentido y profundo mensaje en esa mágica noche del Sábado del 29 de Julio.
L a excelsa trayectoria de los dos eximios exponentes de la música mexicana, era suficiente para el éxito de la cita romántica; pero ya disfrutar en vivo de sus incalificables talentos sintiendo sus portentosas voces, más la vibrante energía que nos transmitían, hizo cimbrar toda nuestra esencia humana llevándonos a un espectáculo en otra dimensión.
Rodrigo De La cadena y Javier Aguilar, con su arte exquisito, hicieron que repetidamente sonaran las más sentidas ovaciones de un público que se ponía de pie para tributar gratitud con el torrente palpitar de sus corazones. Sus románticas voces y sus embrujadas maneras para seducir a los asistentes, hablaban del amor y el desamor conectándose con el sentir de cada uno de los allí presentes.

UN INSPIRADO JAVIER AGUILAR

Llenándonos de orgullo, el artista de la casa Javier Aguilar, nos hizo un paseo musical interpretándonos boleros que desde la infancia escuchábamos en las radiolas, en la radio popular, en la televisión, en los bares y cantinas, y en los grandes escenarios artísticos, y que han constituido el mayor nutriente a los más bellos romances en nuestras vidas.
Hay que saber que la voz del extraordinario tenor mexicano Javier Aguilar resuena en las grandes ciudades de Europa, en Estados Unidos, en Latinoamérica y el caribe, y en todo México. En la noche mágica de Dallas, tuvo el acompañamiento del fenomenal baterista y percusionista Efrén Guzmán Jr., quien no solo acompaña a un grande como Aguilar, sino que también acompañó a otros como Armando Manzanero, Arturo Castro, Placido Domingo, entre otras personalidades de la música.
También fue protagonista de la noche romántica del consulado mexicano en Dallas el afamado Trio Zarate, en el que Gregorio Zarate Jr., gran maestro del sonido de requinto, permitió que Javier Aguilar y su prodigiosa voz, interpretara las versiones originales y de primera generación de los más clásicos boleros.

LA CATEDRA DE RODRIGO DE LA CADENA

Y la catedra sobre el bolero, en disertación e interpretación, le correspondió al monumental mexicano, Rodrigo De La Cadena, quien aun padecía el “Jet Lag”, la alteración de su ritmo biológico pues venia de cantar del otro lado del mundo, y ahí lo teníamos para nosotros en Dallas.
Por su dedicación a la preservación y difusión del bolero, no hay un rincón en este planeta en el que Rodrigo De La Cadena no haya transmitido el mensaje de que el bolero es un molde existencial que se repite en el mundo cotidiano y que forma parte de nuestro aprendizaje amoroso y sexual.
Como desarrollando la idea de Víctor Adolfo Arriaga, el afamado Rodrigo De La Cadena, palabras más palabras menos, nos dijo que el bolero es amor por alguien, también es requerimiento amoroso, deseo, carencia dolorosa y daño causado por el amor. El bolero corresponde al nivel de desarrollo de la economía y crece parejo con la expansión de las ciudades, también señaló, que es un paliativo para compensar la ausencia por los servicios sociales básicos y sirve para escapar de la soledad y creerse libre.
Sin embargo, el bolero también narra cosas simples y sencillas que le suceden a los seres humanos, no solo entre hombres y mujeres, porque también narra historias de cosas sucedidas entre pares, como en el bolero “Tú me acostumbraste” de Frank Domínguez, o “Macorina” de la Chávela Vargas. Los boleros son historias o cuentos que tienen una trama, que plantean un problema, una oferta o una intención. También describe situaciones, señala visiones sobre las cosas, expresa deseos, deja escurrir decisiones o propone soluciones.
En definitiva, sostengo la tesis de que el bolero, en sus elementos primigenios, musicales, demográficos o culturales, ha acompañado el desarrollo histórico de Latinoamérica cumpliendo una función social.
Primero, humanizando e impregnando de un amoroso afecto las estrategias de sobrevivencia del “vulgo y la aristocracia”; luego, construyendo una cosmovisión que ha permitido a esos actores sociales, entender un mundo de cambios y transformaciones; finalmente, el bolero también ha contribuido a mantener una propuesta de sociedad en que lo central es la “cultura del amor”, convirtiéndose así en una contra-cultura de la globalización, oponiendo a ésta el valor de uso del amor versus el valor de cambio de la economía.
La interpretación musical del bolero que nos regaló Rodrigo De la Cadena, fue de antología. Con su magistral ejecución al piano, su fino timbre de voz y su enriquecida lírica, nos dio un discurso amoroso ilustrativo, ensenándonos que el bolero es una filosofía que permite soportar los rigores del amor; y que esa música, es una expresión cultural de un gran conglomerado de gente que asumió su singularidad sin ningún tipo de inferioridad frente a las manifestaciones transnacionales de la cultura global.
Al Cierre, Rodrigo y Javier, unieron sus voces y cantando lo más sublime del bolero en sus diversos géneros, nos hicieron comprender lo maravilloso que ha sido la música para el ser humano y lo que ha representado a través del tiempo para la cultura de la humanidad.
Esta nota no puede cerrarse sin expresar mi especial agradecimiento al diplomático de las comunicaciones, Rubén Enoch Ovando Fonseca y a su equipo de la Oficina de Prensa del Consulado General de México en Dallas.
arnoby@elhispanonews.com

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