La historia de Santa Claus y los renos

Por Claudia Herrmann

Santa Claus llegó a Estados Unidos procedente Holanda en 1624, en donde se venera a “Sinterklaas” o San Nicolás, un personaje que trae regalos a los niños el 5 de diciembre.

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Claudia Herrmann
Presidente de la
Asociación de
Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas

Cuando era niña solía preguntarme porque Santa Claus, que tenía que volar desde el muy lejano Polo Norte en un trineo jalado por renos para entrar por la diminuta chimenea  y depositar mis regalos navideños. ¿En dónde estacionaba a los muchos renos que se antojaban como unos animales bastante voluminosos? Al crecer por supuesto que la historia de Santa Claus y los renos, al igual que la del conejo  de Pascua, quedaron debidamente desmitificadas. 

Pero como todos los mitos, el de Santa Claus proviene de una historia real. El personaje está inspirado en el obispo cristiano Nicolás de Myra, quien vivió en el siglo IV en Anatolia, Turquía. Nicolás era hijo de una familia acomodada, pero que destacó por su sencillez y servicio hacia los demás. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático, mientras su madre pretendía que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Myra. Sus padres fallecieron después de sucumbir a la peste. El joven Nicolás, conmovido con la desgracia, repartió sus bienes entre los necesitados y se ordenó como sacerdote. En torno a su figura destacan historias de milagros y sus bondades para con la gente pobre, incluyendo la leyenda de que entraba por una ventana y ponía una bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que los colgaban sobre la chimenea para secarlos.

Santa Claus llegó a Estados Unidos procedente Holanda en 1624, en donde se venera a “Sinterklaas” o San Nicolás, un personaje que trae regalos a los niños el 5 de diciembre. En 1809 el escritor Washington Irving deformó el nombre del santo holandés en Santa Claus. Posteriormente el poeta Clement Clarke Moore habló de Santa Claus como un delgado enano que regala juguetes a los niños en vísperas navideñas y viaja en un trineo tirado por ocho renos incluyendo a su líder, el famoso Rodolfo.

En 1863 Santa Claus adopta su nueva fisionomía gracias Thomas Nast, un dibujante que diseñó al personaje para sus tiras navideñas en Harpers Weekly. Sus vestimentas nuevas tendrían influencia de los obispos de antaño. La historia y celebración se comenzó a propagar de la mano de Santa Claus, con el personaje gordo, barbón y de rojo tras una ilustración realizada en 1870 por el dibujante alemán-estadounidense Thomas Nast con base en un poema de Clement Moore. A fines del siglo XIX Lomen Company, una empresa estadounidense de frigoríficos, incorporó la tradición de que Papá Noel procedía del Polo Norte, y a partir de ahí se popularizarían completamente los renos navideños como medio de trasporte de Santa Claus.

¿Y qué de los renos? Al parecer lo renos de Santa Claus provienen de la mitología nórdica: Thor, el dios de las tormentas cruzaba el cielo en un carruaje tirado por dos chivos, “Donar” o “Donner” y “Blitzen,” que son las palabras germanas de trueno y rayo. Dos de los renos llevan esos nombres. Esta mitología, combinada con la celebración de “Sinterklaas” dio lugar al Santa Claus y su trineo tirado por renos. Los renos (o caribús como se les conoce en este lado del mundo) son animales que efectivamente viven en el Polo Norte, al igual que en Alaska, Siberia, el Norte de Europa y Groenlandia. Como dato anecdótico, la historia de que estos animales vuelen por los cielos puede provenir de la práctica de los Saami, o Laplanders — indígenas semi-nómadas que viven en el Ártico, al norte de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia, que trasladan sus posesiones terrenales en trineos tirados por renos que crían y que alimentan a sus renos con hongos psicodélicos. Cuando los renos están “pachecos”, los Saami beben la orina de los animales para “ponerse a tono”. Los hongos en sí son tóxicos para los humanos, pero dejan de serlo cuando son procesados por los renos. Tal vez cuando están “pachecos”, los Saami ven a sus renos surcando los cielos árticos, y eso dio lugar a la leyenda de Santa Claus cruzando el cielo en un trineo tirado por renos. Lo que tal vez no sea muy certero es que los renos de Santa Claus sean machos. Resulta que también las hembras tienen cornamenta, y resulta que a diferencia de los machos, las hembras conservan su cornamenta hasta diciembre, mientras que los machos la pierden después de la temporada de celo que termina en noviembre.

Con ello les deseo una muy feliz y placentera Navidad en compañía de sus seres queridos.

Hasta la próxima y buena suerte. Claudia Herrmann es Presidente de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas cherrmann@amepusa.org

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