Ansiedad entre migrantes mexicanos visitando los consulados

Por Reynaldo Mena

Los consulados en todo el país dijeron que los pedidos de asistencia legal también se han disparado durante los últimos dos meses.

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MEXICO.- Reportes de diferentes ciudades de Estados Unidos revelan la angustia y desesperación que se sufre en los diferentes consulados de México en Estados Unidos. Primero, dicen los reportes, fueron las llamadas de personas ansiosas, inmediatamente tras la elección de Trump. Después, la gente comenzó a formarse desde la madrugada y a atiborrar la sala de espera del consulado de México en las diferentes ciudades.

Eran mexicanos que venían a renovar pasaportes que no habían usado en más de una década. Desesperados, interrogaban a los abogados sobre qué podían hacer que pudiera ayudar a sus posibilidades de quedarse. Tramitaban la ciudadanía mexicana para sus hijos, en caso de que fueran deportados y la familia entera tuviera que reubicarse.
Cuando los consulado empezaron a recibir reportes de que decenas de mexicanos estaban siendo arrestados por agentes migratorios la semana pasada, inmediatamente despacharon a abogados a los centros de detención federales en el centro de Los Ángeles. Los funcionarios consulares revisaban religiosamente las redes sociales para, en la misma medida, intentar conseguir información y desmentir rumores infundados. En un caso, ayudaron a un hombre a quien los agentes migratorios habían mandado a la frontera para su deportación a que regresara a Los Ángeles para una audiencia frente a una corte.
Existen alrededor de 50 consulados mexicanos en el país. Y bajo la amenaza de Trump de una deportación masiva, los mexicanos están cada vez más en vilo.
El Gobierno de México ha anunciado medidas emergentes para auxiliar a los mexicanos, ya sea, los que prefieren quedarse en Estados Unidos –con ayuda legal- o los que prefieren retornar a México.
Recientemente, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció medidas para ayudar a insertarse al mercado laboral a los que sean deportados. A un primer grupo de migrantes los recibió en el aeropuerto de la Ciudad de México y les prometió financiamiento para iniciar algún pequeño negocio.
Sin embargo, analistas opinan que esto creará un caos en el país, ya que el posible retorno de cientos de miles a una economía en bancarrota y la reducción en las remesas podrían empeorar la difícil situación por la que atraviesa el país.
Informes de la prensa nacional indical que quizá nadie está tan ocupado actualmente como Carlos García de Alba, el cónsul general en Los Ángeles, una de las oficinas diplomáticas más grandes del país. Ha empezado a capacitar a todos sus empleados en servicios legales básicos y espera contratar a muchos más abogados migratorios. Aun así, en los últimos meses, García no sabe bien cómo balancear el proveer más servicios a connacionales preocupados y el intentar calmarlos.
“No queremos provocar ni sentir una paranoia”, dijo García en una entrevista a medios nacionales mexicanos. “Hay una suerte de psicosis, la gente está muy asustada. Hasta ahora no hemos tenido nada realmente distinto a lo que vivimos durante los últimos años, pero el ambiente ha hecho que la gente sienta pánico y esté realmente asustada. Quieren saber qué va a pasar y cómo protegerse”.
El gobierno mexicano estableció una línea telefónica de 24 horas para ayudar a contestar cualquier pregunta que tengan los mexicanos en Estados Unidos. En enero, el presidente Enrique Peña Nieto anunció que destinaría 50 millones de dólares para costear abogados en cada consulado que ayuden a las personas que enfrentan órdenes de deportación. Los consulados también han empezado a distribuir volantes con información sobre qué hacer si alguien es abordado por agentes migratorios, con consejos como no abrir la puerta si no hay una orden judicial o no hablar con los agentes sin la presencia de un abogado.
Los funcionarios del servicio exterior mexicano que han estado durante décadas en Estados Unidos dijeron en entrevistas que han detectado una mayor ansiedad entre los migrantes indocumentados y que este es el ambiente más hostil hacia los mexicanos que podían recordar, lo que aumenta tanto la urgencia como la dificultad de hacer sus trabajos.
Claudia Franco, la cónsul general de Phoenix, dijo que ahora pasa la mayoría de sus días dando apoyo psicológico a los migrantes, así como respondiendo preguntas básicas y escuchando atentamente a sus temores. “Queremos que la gente considere los peores escenarios para que esté preparada y tenga un plan”, dijo. La línea telefónica de 24 horas, basada en Tucson, recibió más de mil 500 llamadas la semana del 13 de febrero, más del doble del promedio de llamadas que recibía antes de la toma de posesión de Trump.
Los consulados en todo el país dijeron que los pedidos de asistencia legal también se han disparado durante los últimos dos meses; algunos vienen de personas que recibieron órdenes de deportación desde hace años que nunca fueron ejecutadas.
Reynaldo@elhispanonews.com

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