Historias de vaqueros

Por Claudia Herrmann

Si México y Canadá dejan de ser consumidores de carne de res estadounidense por una mala renegociación del TLC o peor, la salida de Estados Unidos del acuerdo, ello significará que los ganaderos se verían obligados a inundar con el producto el mercado doméstico en lo que encuentran mercados sustitutos (cosa que les llevaría años), e indefectiblemente acabaría en una reducción de precios que tendría un considerable impacto negativo en el sector.

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Claudia Herrmann
Presidente de la
Asociación de
Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas

La Asociación de Ganaderos de Texas y del Suroeste es una de las organizaciones que agrupan a un sector tradicional y crucial de la economía de Texas: la ganadería. Texas es el principal estado ganadero con más de 12 millones de cabezas, que no nada más surte a todo el país de carne de res, sino que tiene a México y Canadá como principales destinos de exportación de este producto, y a Japón antes de que el Presidente Trump tomara la decisión de sacar a Estados Unidos del TPP (Acuerdo Transpacífico). Además el estado tiene una enorme cuenca lechera. Según el Buró de Agricultura de Texas, Texas es ahora el quinto en producción lechera, con más de mil millones de libras de producción en marzo y abril.

Esta asociación, cuyos miembros provenientes de todos los rincones del estado se dieron cita el fin de semana pasada en el puerto de Galveston, discutieron temas tan variados como el uso de drones como auxiliares en la ganadería, enfermedades que afectan al ganado, hasta el cabildeo que realiza en Washington la Asociación Nacional de Ganaderos de Res – el grupo de lobbying de la industria- para evitar que el Presidente Trump, gobernado por sus vísceras, cometa alguna estupidez como salirse del Tratado de Libre Comercio con Canadá y México. Los ganaderos tienen sobradas razones para preocuparse por lo que sucede en la Casa Blanca. Los ganaderos actualmente pierden $400,000 por día en ingresos por ya no poder exportar carne de res a Japón a raíz de la salida de Estados Unidos del TPP. Las pérdidas eventualmente podrían compensarse con la reanudación de exportaciones de carne de res a China, si bien los detalles de un eventual acuerdo comercial entre Estados Unidos y ese país aún vuelan en el limbo de la incertidumbre.

Si México y Canadá dejan de ser consumidores de carne de res estadounidense por una mala renegociación del TLC o peor, la salida de Estados Unidos del acuerdo, ello significará que los ganaderos se verían obligados a inundar con el producto el mercado doméstico en lo que encuentran mercados sustitutos (cosa que les llevaría años), e indefectiblemente acabaría en una reducción de precios que tendría un considerable impacto negativo en el sector. La posibilidad es remota, ya que demasiados sectores económicos dependen del tratado para su supervivencia, y alguien ya le habló al oído al Presidente para disuadirlo de cometer alguna irreparable estulticia. En términos generales, los integrantes de esta asociación son republicanos de rancio abolengo, que si bien concuerdan con algunas de las políticas de Trump, no empatan con sus más peregrinas propuestas.

Por otro lado, el uso de drones como auxiliares en la ganadería y agricultura es un tema de gran interés para los ganaderos texanos, ya que la tecnología permite dotarlos de cámaras y sensores que pueden detectar la calidad de los pastizales que alimentan al ganado, auxiliar en el arreo de los animales, detectar ladrones y mucho más. Debido a lo novedosa que aún es esta tecnología, hay mucho trabajo que realizar desde el punto de vista legal desde la obligación de registrar los aparatos como aeronaves y obtener una licencia para operarlos (con un mínimo de requisitos), y definir el espacio aéreo que pueden ocupar.

Interesantemente, en la convención de la asociación no pude ver a absolutamente ningún miembro afroamericano y solamente pude divisar a un miembro hispano, cuyas raíces se remontan a la época en que Texas aún era parte de México. Dudo que los sombrerudos rancheros que se dieron cita en Galveston, quienes presumieron sus mejores botas vaqueras (a pesar del calor y humedad imperante en el puerto) tengan conocimiento que la tradición de los cowboys se remonta a las haciendas mexicanas y los vaqueros que laboraban en ellas. Aún en la actualidad, los vaqueros mexicanos son empleados para realizar las duras tareas propias de los ranchos ganaderos y son apreciados empleados de los ranchos tejanos.

Hasta la próxima y buena suerte. Claudia Herrmann es Presidente de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas cherrmann@amepusa.org

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