Las tragedias de los inmigrantes ameritan un acuerdo humanitario inmediato

Por Arnoby Betancourt

A los traficantes de personas indocumentadas a los Estados Unidos no les importa la vida de las personas, solo el dinero que pueden lograr de la necesidad de los demás.

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Dallas, Texas. El poder incontrolable de las organizaciones criminales en Sur y Centro América se ha tomado los mercados y negocios ilegales, y por ende, las rutas que conducen a los Estados Unidos, el gran centro de consumismo en donde millones drogadictos están fermentando una grave crisis de salubridad. El mayor detonante social que se vive ahora, es la miopía con que las autoridades federales y estatales estadounidenses pretenden controlar el triste y doloroso flujo migratorio que se ha acelerado por el expansionismo del crimen organizado, que ahora también se lucra con el tráfico humano provocado, entre otros factores, por ellos mismos.

El macabro y espeluznante episodio ocurrido el Domingo pasado en San Antonio Texas, cuando fue hallado en un estacionamiento de Walmart un camión con remolque repleto de inmigrantes, conducidos como mercancía humana en las más dantescas y crueles condiciones ocasionando muertes a unos, graves lesiones cerebrales a otros, afectaciones de salud emocional y física a todos, por las condiciones de hacinamiento y deshidratación ocasionadas por las espantosas temperaturas de la temporada de calor tejana; es la más vergonzosa evidencia de ausencia de autoridad e indiferencia humana.

ESTARIAMOS FRENTE A UNA ORGANIZACIÓN CRIMINAL: ICE

Shane Folden, agente especial a cargo de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional para el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en San Antonio, dijo que todo apuntaba a que esa era una macabra acción criminal de una organización de tráfico de personas, “Estamos intentando investigar e identificar las distintas piezas, las casas de paso, los otros miembros, de dónde provino el dinero”.
Folden dijo que los cargos contra el conductor del tráiler, James Matthew Bradley, son tan solo el primer paso en el caso mientras los investigadores trabajan por encontrar a otros involucrados en la operación, incluidos a los responsables de facilitar las transferencias monetarias y del paso de inmigrantes a través de la frontera. “El objetivo final es desmantelar a toda la organización. No se consigue si solo te enfocas en un aspecto. Debes analizar los objetivos potenciales y los posibles sitios relacionados, tanto al norte como al sur”, destacó.
Henry Cuellar, representante federal de Texas, dijo que agencias policiales le informaron que el camión de carga había pasado un punto de inspección de la Patrulla Fronteriza ubicado 46 kilómetros (29 millas) al norte de la frontera sobre la carretera interestatal 35, cerca de Laredo.
Las autoridades federales aún intentan determinar el número exacto de personas que había dentro del remolque, ya que algunas de ellas huyeron antes de que llegara la policía, dijo Shane Folden. Trece personas que estuvieron en el remolque permanecían hospitalizadas el martes en San Antonio, dijo Greg Palmore, portavoz del ICE. Se negó a comentar cuántas permanecen en estado crítico o con heridas que ponen en riesgo su vida. Las autoridades informaron que al menos 29 personas sobrevivieron al incidente y 10 fallecieron.
¿Dónde estaban las autoridades migratorias y de policía cuando los mercaderes del delito de tráfico humano transitaron por ciudades, países y fronteras, incluidas las estadounidenses? ¿O es que tenemos que aceptar que el crimen organizado está por encima de las autoridades?
Pero causa más indignación, el escuchar al Vicegobernador de Texas cuando sale a dar declaraciones plagadas de populismo e insensatez, ignorando el drama humano que están padeciendo millones de seres humanos; y lo único que se le ocurrió decir que por eso es que hay que combatir las equivocadamente llamadas “ciudades santuario”.
Lo que se debe hacer inmediatamente, es dejar a un lado el odio y la xenofobia, e iniciar un trabajo integrado de autoridades gubernamentales de todos los países involucrados en la problemática socio-económica para que de manera sólida y eficaz se constituya en una fuerza internacional que sea capaz de ganarle la guerra al crimen organizado, que al parecer esta parapetado y posicionado ventajosamente, lucrándose ilimitada e ilegalmente con la vida, honra y bienes de la población americana, pues desde la Patagonia hasta Alaska, todos somos americanos y es un deber moral, ético, social y legal derrotar a las fuerzas del crimen y construir la América Emergente que ha nacido ya.

FACTORES DEGENERADORES DEL ORDEN SOCIO-ECONOMICO

No se trata de presentar un reporte documentado de todo lo que está provocando la escalada migratoria hacia EE.UU., pero no hay que ir hasta Harvard para saber que las mayores fuentes de divisas en los países centroamericanos y México son principalmente las remesas de dinero enviadas desde EE.UU.; obviamente, lo que se demuestra es que hay ya una inmensa parentela familiar interconectada desde la sociedad estadounidense hasta más allá del Rio Bravo y del Canal de Panamá.
Tampoco se puede ignorar, que en la mayoría de países después de la frontera de EE.UU., se están desarrollando diversos conflictos socio-económicos armados, llámense con grupos delincuenciales, paramilitares o de guerrillas, que se han atrincherado en las mismas comunidades quebrantando lo más elemental de la dignidad humana, el derecho a vivir en paz; y las victimas, en un estado de total desprotección y abandono social y gubernamental, los que pueden, no tienen otra opción diferente a la de refugiarse con sus seres queridos, es decir sus proveedores desde EE.UU.

México
Hay mucho material que serviría para soportar lo aquí expresado, sin embargo, de manera sucinta, deben tomar estos casos que hablan por sí solos: Según un trabajo periodístico de investigación del Universal de México titulado “Los narcos duermen en nuestras camas”, señala que dos organizaciones criminales que controlan la zona de tierra caliente, llamadas Guerreros Unidos y la Familia Michoacana, han obligado al desplazamiento forzado de más de 12.000 personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), “O se van o los matamos a todos”, fue la sentencia dictada por esos criminales, y ya han matado miles.
La razón por lo que se apropiaron de esas tierras, es que la necesitaban para su negocio principal, la plantación de amapola, materia prima de la heroína. Claro que ahora diversificaron el negocio con la tala ilegal de madera, pino y caoba principalmente. La “Maña”, así es como le llaman en Guerrero a esos grupos criminales, quiere controlar la sierra guerrerense: “Les dimos a los narcos nuestros terrenos, nuestras casas, nuestras cosas, todo…todo, ahora están durmiendo en nuestras camas”, le dijo Lupita, una de las abuelas de la comunidad, al periódico El Universal.

El Salvador y Honduras
Y podemos tomar otro factor degenerador en Centroamérica: En El Salvador, las maras o pandillas están integradas por más de 67.000 jóvenes y adultos, y según las autoridades están involucradas en el narcotráfico, la extorsión y el crimen organizado. Los pandilleros usan cada vez más las redes sociales para atraer a jóvenes a sus filas en El Salvador, afirmó el director de la Policía Nacional. “Las pandillas están reclutando jóvenes vía Facebook”, dijo el martes el director general de la Policía Nacional Civil, comisionado Howard Cotto, en un programa de entrevistas de la radio local 102.9.
Sin mencionar algún caso, explicó que Facebook es el principal medio que utilizan las pandillas para extorsionar y monitorear a sus víctimas. Agregó que también lo utiliza para otros tipos de ilícitos como la pornografía infantil. El fenómeno social llamado Mara, o fenómeno antisocial, es lamentable porque ha proliferado el pandillaje en el país. La policía creo la UNIDAD DE PREVENCION DE MARAS (UPM) con el fin de rescatar a los jóvenes que integran estos grupos, sin embargo, la escalada delictiva parece inatajable por la multiplicidad de actividades ilícitas con que se lucran.
Según el Heraldo de Honduras, allí el crimen organizado infiltro estructuras del Estado y ha perdido la fortaleza de las instituciones, como lo afirmo también el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), Roberto Herrera: “Sean policías profesionales o policías militares, su rol es asistir a los habitantes y la comunidad, y protegerla contra las acciones ilegales. Si están haciendo lo contrario, no están respondiendo a la alta responsabilidad que se les ha confiado de respetar las leyes”.

Colombia
Según una publicación del Diario Occidente de Colombia, desde comienzos del 2000, las autoridades advirtieron sobre la llegada de foráneos al país como lugar de tránsito para acceder a Norteamérica, pero los operativos fueron insuficientes para acabar con este fenómeno.
Estructuras como el Clan del Golfo ofrecen paquetes con costos que alcanzan los cien millones de pesos, de acuerdo con Migración Colombia, realidad que no es nueva, pero la ofensiva anunciada por las autoridades no contrarrestó el mal, antes que cambiar el escenario el problema se aumentó.
Según datos revelados por Interpol de cerca de nueve mil extranjeros que llegaban a Colombia de manera ilícita para hacer tránsito a otros países, en solo tres años pasamos a treinta y cuatro mil.
Es crítica la situación de los inmigrantes que sufren el abuso de quienes se ofrecen como guías y a los que pagan altas sumas de dinero, pero más crítica es la problemática de los pobladores de las localidades utilizadas por la delincuencia quienes tienen que padecer la inseguridad que esta situación origina.
arnoby@elhispanonews.com

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