¿Qué hay detrás de la discusión en Austin?

Por Reynaldo Mena

El pasado lunes, los líderes del Congreso de Texas detuvieron la sesión y solicitaron a la policía estatal que desalojara la galería. La protesta continuó por unos 20 minutos mientras los agentes escoltaban pacíficamente a los manifestantes en pequeños grupos.

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DALLAS.- Para muchos no debe de ser una sorpresa lo que sucedió esta semana en el Congreso estatal en Austin cuando centenares de activistas proinmigrantes irrumpieron en una sesión y provocó enfrentamientos que llegaron a los golpes, incluyendo las amenazas de utilizar armas de fuego.

El pasado lunes cientos de manifestantes que se oponen a una nueva y estricta ley en contra de las “ciudades santuario”, realizaron una ruidosa protesta desde la galería pública en el Capitolio del Congreso de Texas.
Los manifestantes vestidos con camisetas rojas con la palabra “Lucha” ocuparon en silencio varios asientos de la galería al inicio de los procedimientos. Después de unos 40 minutos, comenzaron a aplaudir, acallando a los legisladores que se encontraban en el piso inferior. También sonaron silbatos y gritaron: “¡Aquí para quedarnos!” y “Hey, hey, ho, ho, la SB4 debe irse”, refiriéndose a la ley que promulgó el gobernador Greg Abbott este mes.

La ley de Texas evoca la medida “muéstreme sus documentos” que se promulgó en Arizona en 2010 y que permitía que la policía indagara sobre el estatus migratorio de una persona durante interacciones de rutina, como detenciones de tránsito. Eventualmente fue desechada por una corte.
En Austin, algunos ondearon pancartas con las leyendas: “¡Nos vemos en la corte!” y “Nos vemos en las urnas”.
Muchos tendrían que haber esperado este descenlace. Los legisladores demócratas, una minoría en el Congreso se han quejado de que la agenda política se redujo mucho más en sus comunidades, ya que el fracaso para agregar más dinero a la educación pública y el giro continuo a una agenda conservadora de ultra derecha hicieron que la 85 sesión legislativa fuera un desastre para las minorías.
Las temáticas como las leyes diseñadas para frenar las llamadas ciudades santuarios castigándolas con la restricción de fondos estatales y la controversia sobre el uso de baños públicos para transgéneros han hecho que entre la población haya un alto índice de personas descontentas con esta legislación.
Se estima que la población hispana en Texas alcance los 10.4 millones, convirtiéndola en uno de los estados con un mayor porcentaje en el país.
Los demócratas han calificado la ley migratoria como odiosa y discriminatoria. Los partidarios de la prohibición dicen que es necesario mantener a los inmigrantes criminales fuera de las calles de Texas.
Esto no es una sorpresa en los círculos políticos texanos. Cuando el gobernador de Texas Greg Abbott fue elegido en 2014, prometieron inaugurar una nueva era de conservadurismo, incluyendo la inmigración ilegal, la aprobación de leyes más estrictas sobre el aborto y la vinculación de fondos adicionales para la educación a vales o elección escolar de programas.
El pasado lunes, los líderes del Congreso de Texas detuvieron la sesión y solicitaron a la policía estatal que desalojara la galería. La protesta continuó por unos 20 minutos mientras los agentes escoltaban pacíficamente a los manifestantes en pequeños grupos. No se reportaron arrestos. Incluso después de que concluyó la protesta se mantuvo la tensión. Ramón Romero, demócrata de Fort Worth, estaba de pie junto a su correligionario César Blanco, de El Paso, cuando el republicano Matt Rinaldi, de Irving, se les acercó y dijo: “Esto es basura. Por eso llamé al ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas)”. Rinaldi y Blanco empezaron a gritarse y otros legisladores tuvieron que intervenir para que el enfrentamiento no creciera.
Posteriormente, en conferencia de prensa, legisladores demócratas acusaron a Rinaldi de amenazar “con ponerle una bala en la cabeza” a alguien en la cámara baja, durante otro altercado. Afirmaron que el comentario fue realizado hacia el representante demócrata Poncho Nevarez, de la localidad fronteriza de Eagle Pass.
En un posterior comunicado en su página de Facebook, Rinaldi admitió que llamó a las autoridades migratorias federales y amenazó con disparar a Nevarez, pero afirmó que era su vida la que estaba en peligro, y no al revés.
“Nevarez me amenazó de muerte en el pleno de la cámara después de que llamé al ICE, debido a la presencia de varios migrantes que llevaban pancartas en la galería con la leyenda ‘Soy ilegal y estoy aquí para quedarme’”, escribió Rinaldi. Afirmó que los demócratas alentaban a los manifestantes a ignorar las órdenes de la policía, y cuando les dijo a éstos que llamó a ICE, “el representante Ramón Romero me agredió físicamente y colegas tuvieron que restringir a otros demócratas”.
Rinaldi relató que después Nevarez le dijo “que me encontraría camino a mi auto”, a lo que respondió que le dispararía “en defensa propia”. Añadió que actualmente se encuentra bajo protección del Departamento de Seguridad Pública de Texas.
Reynaldo@elhispanonews.com

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