Como nos relacionamos los humanos

Por Claudia Herrmann

Martin Luther King

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Claudia Herrmann
Presidente de la
Asociación de
Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas

Es obvio que este año en el que se celebra el cumpleaños del reverendo Martin Luther King (el principal militante de la no violencia en el movimiento de derechos civiles y quien protestó con éxito contra la discriminación racial en la legislación federal y estatal) es evidente que en este país y en otros, las relaciones entre los seres humanos que pertenecen a diferentes etnias, creencias, orientación sexual y color de piel han sufrido una muy palpable transición. Este cambio en algunos sectores no ha sido para bien. La violencia racial que se ha desatado tan sólo en este último año es una dolorosa prueba de ello.

Es posible que Barack Obama con sus fracasos haya contribuido y hasta posibilitado sin querer a ese viraje, a la transición hacia la horrenda agenda que esboza por su sucesor. El presidente racista y aislacionista que toma el poder no ha salido de un vacío totalmente desarticulado de lo que ha sucedido en los últimos ocho años. Trump no es el inventor del racismo y tampoco lo es el partido republicano. Pero los republicanos le han dado coba a su sector más estridente y reaccionario, y su líder ha envalentonado a todos los que estaban ansiosos por sacar a ese pequeño o gran racista que llevan adentro.

En parte la explicación radica en que Obama asumió la presidencia en un momento de profunda crisis económica que dejó a millones en la calle, producto de la avaricia desmedida de los bursatilines de Wall Street. Obama desperdició un precioso capital político al optar por dejar intacto el statu quo en lugar de aprovechar la crisis para impulsar reformas que reestructurarían a fondo todo el sistema financiero de este país, y servir a quienes lo llevaron al poder, es decir, a los ciudadanos de a pie.

Efectivamente en estos ocho años se revirtió el desempleo, pero los empleos que regresaron y los nuevos que se crearon fueron empleos mal pagados con los que la población económicamente activa a duras penas puede sobrevivir. La candidatura de Hillary Clinton prometía más de lo mismo. Es facilitó que un populista manipulador pudiera venir a prometer la panacea a las personas aplastadas por los bajos salarios y falta de oportunidades y hacer que votaran por él. Es fácil encontrar chivos expiatorios (los mexicanos en este caso) y echarnos la culpa de todos los males –los empleos que “robamos” y que se van a México- y encontrar a una población desesperada por tener alguna esperanza y por lo tanto crédula, tragarse el cuento de los malos mexicanos y dar rienda suelta a sus más bajos instintos. Recordemos que lo mismo hizo Adolf Hitler al echar la culpa de todos los males a los judíos, lavarle el cerebro a su población y así pavimentar el genocidio que comenzó en 1935.

Es por eso que los esfuerzos como el de Dallas Dinner Table son tan importantes. Cada vez que se realiza el homenaje a Martin Luther King, esta organización reúne a personas de diferentes etnias para cenar y discutir abierta, respetuosa y sinceramente sobre cuestiones de racismo, tolerancia religiosa y las relaciones entre afroamericanos, hispanos, asiático-americanos y anglosajones. Lo que la organización busca primordialmente es promover la aceptación de la otredad y el mejor entendimiento de la diversidad que nos caracteriza a los residentes de Dallas, encontrar lo que tenemos en común dentro de nuestra diversidad, así como facilitar la comunicación abierta y la interacción positiva entre nosotros. Me siento muy orgullosa de haber sido facilitadora de estos eventos por tercera ocasión. Me inspira el tener la oportunidad de conocer personas de diferentes orígenes, idiosincrasias, profesiones, vivencias e ideas y encontrar lo que nos une como seres humanos.

Hoy más que nunca debe quedarnos claro que las personas malévolas triunfan porque las personas buenas no hacen nada para evitarlo. Max Lerner muy correctamente apuntó que los humanos tenemos dos opciones: aprender a vivir como hermanos o morir como bestias.

Hasta la próxima y buena suerte. Claudia Herrmann es Presidente de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas cherrmann@amepusa.org

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