El tráfico de armas, un tema prohibido en la lucha migratoria

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REDACCION

MEXICO.- La discusión parece dar vueltas y vueltas sobre los mismos temas.

Las autoridades estadounidenses acusan a México de tolerar a los cárteles de drogas y la violencia que estos generan. Por su parte, las autoridades mexicanas, enfatizan que las drogas las consumen en Estados Unidos y las armas vienen de allá. “Controlen el consumo y paren la venta de armas a México”, se oye en todos los ámbitos mexicanos.

El tráfico de armas de Estados Unidos a México es uno de los principales alicientes de la violencia que azota al país, tomando en cuenta que tan solo en 2017 el 66% de los homicidios se cometieron con armas de fuego, sentencia un informe especializado.

“El impacto ha sido devastador”, destaca el reporte titulado Mas allá de nuestras fronteras: cuánto contribuyen las débiles leyes de EU a la violencia en el extranjero, elaborado por el Center for American Progress (CAP) y dado ha conocer recientemente en diferentes medios de comunicación.

Un aspecto que el debate sobre la seguridad fronteriza suele pasar por alto es el del flujo de armas desde Estados Unidos a México y el resto de América Latina.

Entre los inmigrantes que cruzan la frontera desde México hay miles que tratan de huir de la violencia de las pandillas y el narco en sus países. El arma con que se los intimida generalmente es de fabricación estadounidense.

El flujo de drogas e inmigrantes hacia Estados Unidos está bien documentado desde hace décadas y resurge constantemente en el debate político. En cambio, no se presta tanta atención al contrabando de armas desde los estados fronterizos hacia el sur.

Según un informe de la Universidad de San Diego en 2013, el número de armas enviadas desde Estados Unidos es tan grande que casi la mitad de los vendedores minoristas de armas en Estados Unidos usan ese negocio para mantenerse a flote.

Cada año, se compran en Estados Unidos un promedio de 253,000 armas de fuego para enviarlas a México.

Desde México, las armas acaban en manos de los carteles del narco o van a las pandillas de Honduras, Guatemala y El Salvador, países que enfrentan una epidemia de violencia armada.

Los asaltos armados en el transporte público son habituales en Honduras, donde casi la mitad de las armas no registradas provienen de Estados Unidos, según la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

México registró el año pasado la cifra más alta de homicidios en casi 20 años, con más de 31,000 muertos. En los primeros cinco meses del año hubo en promedio 88 homicidios por día.

Los grupos partidarios del control de armas sostienen que el gobierno exporta la violencia pandillera a América Latina con sus leyes permisivas, lo cual genera a su vez una crisis de migración en la frontera.

“Si el gobierno de (el presidente Donald) Trump realmente quisiera detener el flujo de refugiados que huyen de la violencia en Latinoamérica y México hacia el norte, tomaría medidas contra el tráfico de armas hacia el sur que alimenta buena parte de esa migración”, dijo Adam Skaggs, abogado del Giffords Law Center a la revista Proceso.

La National Rifle Association y otros grupos que promueven el derecho de portar armas dicen que la forma más eficaz de combatir el problema no es aprobar leyes más estrictas sino erradicar a los carteles de la droga.

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