Cambiemos miedo por esperanza y por acciones

Por Arnoby Betancourt

Existen derechos imprescriptibles que ni el tiempo los puede ignorar, derechos inalienables que nadie los puede negociar ni enajenar, y derechos inembargables que no se pueden confiscar ni secuestrar: SON DERECHOS INHERENTES AL SER HUMANO.

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Dallas, Texas. El miedo es una emoción básica y primaria, ya que se encuentra en todas las culturas y sentirla trae grandes consecuencias sobre el ser humano. Es una emoción desagradable, ya que nos hace sentir mal. También es una emoción pasiva, ya que trata de retirarnos de lo que ocurre. Cuando sentimos miedo, nos lleva a sentirnos también indefensos.

En cambio la esperanza, es la fuerza que nos llena de ánimo cuando estamos desesperados, y es la mano misteriosa que nos acerca a los que deseamos y nos aleja de lo que tenemos. Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.

Pregúntate qué te gustaría hacer realmente y no haces. Qué te gustaría vivir y no vives. Cómo te gustaría que fuera tu vida y no haces lo necesario para llegar a ello. Todos esos miedos: ¿en qué se basan? ¿En tus creencias? ¿En un hecho del pasado? ¿Qué pudieras hacer tú para que ese hecho no te afectara nunca más?

La pobreza no es solo pobreza de dinero o ingresos. También hay pobreza de autoestima, esperanza, oportunidad y libertad. Las personas atrapadas en un ciclo de intimidación a menudo no se dan cuenta que sus vidas pueden cambiar para bien a través de sus propias acciones.
Una vez entienden eso, es como si una luz se encendiera.

Esther Duflo, economista en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (M.I.T.), cree que eso es correcto. “La parte de la salud mental es absolutamente crucial”, dice. “La pobreza causa estrés y depresión y desesperanza, en tanto el estrés, la depresión y la falta de esperanza, a su vez, causan pobreza”.

¿Podría la desesperanza y la tensión nerviosa crear una “trampa de pobreza” en la cual la gente se rinda a algo similar a un remolino de desesperación? Algunos economistas y psicólogos están encontrando evidencia para apoyar esa teoría, al tiempo que se están llevando a cabo experimentos para ver si ánimos mejores pueden generar mejores resultados económicos.

LOS HISPANOS COCREADORES DE EE.UU.

En un ensayo de Nicolas Kanellos sobre las Tradiciones Intelectuales de los Latinos (Recuperación de la Herencia Literaria Hispánica de EE.UU.) se puede leer: “Los latinos han residido en Norteamérica desde antes de la llegada de los europeos del norte a Jamestown y Plymouth. Ellos ya vivían en las tierras que después fueron colonias británicas, para acabar convirtiéndose en los primeros estados de la República de los Estados Unidos.

Por supuesto, su población más grande residió en lo que llegarían a ser después las zonas sureste y occidental de los EE.UU., México y el Caribe, la mayoría de lo cual sería conquistado y/o adquirido por EE.UU. en expansión durante la segunda mitad del siglo XIX.

Ya fuera antes o después de su incorporación a los territorios de los EE.UU., la gente en el futuro se llamaría “latinos” o “hispanos” tenían una rica historia intelectual, al haber introducido las primeras lenguas escritas de Europa, la cultura literaria y las universidades. De igual manera, ellos reflexionaron y escribieron sobre todos los asuntos culturales y científicos que pensamos hacen parte de la tradición occidental. Ellos continuaron esta rica tradición intelectual en los territorios que hoy pertenecen a los EE.UU.”

Desde el primer momento, los latinos reflexionaron y opinaron sobre estos temas, escribiendo y publicando discusiones filosóficas, humanistas, científicas y políticas sobre los temas más importantes que actualmente consideramos parte de la herencia intelectual de los EE.UU.

Fue un intelectual mexicano, Lorenzo de Zavala (1788-1836), el primer vicepresidente de Texas quien participó en la redacción de la constitución mexicana, trabajó en el Congreso y lideró la escritura de dicha constitución así como de las primeras leyes de la República de Texas.

Sostiene el ensayista que ese incipiente biculturalismo, después de todo la Constitución de Texas fue bilingüe, al igual que otras constituciones de estados del suroeste fundados después de 1848, benefició la vida y la cultura no solo de Texas sino, eventualmente, de los EE.UU. en su totalidad.

Todo lo anteriormente escrito nos debe llevar a una serena y reflexiva meditación sobre este interrogante: ¿Quiénes son los verdaderos intrusos en Texas?

ALGO DE HISTORIA QUE USTED DEBE CONOCER

Una vez implementada la conquista del “Territorio Noroeste” mediante una combinación de campañas militares genocidas, asentamientos de colonos europeos traídos del este y el desplazamiento de los pueblos indígenas hacia el sur y al norte (adonde fueron buscando protección en otros territorios indígenas), la “república hacia el imperio” anexó la Florida española.

Allí los esclavos africanos fugitivos y los remanentes de las comunidades indígenas que habían escapado de la matanza de Ohio resistieron luchando en tres guerras principales (Guerras Seminole) durante más de dos décadas.

En 1828 el presidente Andrew Jackson (que como general había dirigido las Guerras Seminole) usó el Acta de Desplazamiento de los Indígenas para forzar a las naciones campesinas indígenas del Sudeste (Desde Georgia hasta el río Mississippi) a abandonar sus territorios y trasladarse a Oklahoma, que había sido conseguido con la “Compra de Louisiana” a Francia.

Los colonos anglosajones con los africanos esclavizados ocuparon los campos de agricultura que el gobierno les había quitado a los indígenas en la región del Sur. Muchos se trasladaron a la provincia mexicana de Texas, luego vino la invasión militar estadounidense de México en 1846, en la que el ejército de EE.UU. tomó la ciudad de México y forzó a este país a cederle toda su mitad norte, con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848).

A partir de entonces, California, Arizona, Nuevo México, Colorado, Utah y Texas quedaron disponibles para el asentamiento “legal” de colonos anglosajones.

También se legalizó a aquellos colonos que habían establecido asentamientos ilegales y con el uso de la fuerza previo al tratado. Durante los siguientes 40 años, las comunidades de mexicanos pobres y de indígenas, como apaches, navajos y comanches, que vivían en el territorio ocupado resistieron la colonización, como habían resistido anteriormente al imperio español, a menudo con la fuerza de las armas.

En cambio, la pequeña clase de la élite hispana le dio la bienvenida a la ocupación y colaboró con Estados Unidos.
Todo lo anteriormente escrito nos debe llevar a una serena y reflexiva meditación sobre este interrogante: ¿Quiénes son los verdaderos intrusos en Texas?

SI HAY ANCESTROS TAMBIEN TIENEN QUE HABER DERECHOS

El Derecho Internacional privado tiene establecidos estos principios para adquirir la nacionalidad:

• Ius sanguinis: derecho de sangre. La nacionalidad se adquiere como consecuencia de haber nacido de unos determinados progenitores (poniendo como requisito la nacionalidad de la madre, del padre o de ambos). Toma como base los nexos familiares de raza y tradición. La nacionalidad es la de los padres, aunque el hijo haya nacido en el extranjero.
• Ius soli: derecho de suelo. La nacionalidad se adquiere por el lugar de nacimiento, independientemente de la nacionalidad de los padres.
• Ius domicili: derecho de domicilio. La nacionalidad se adquiere por el lugar del domicilio, vecindad o residencia legal, poniendo como requisitos determinados plazos o criterios de arraigo (propiedad, trabajo, etc.).
• Ius optandi: Derecho de optar, es el poder de optar a una nacionalidad distinta de la que se ostenta; tiene lugar cuando la persona puede escoger entre dos o más nacionalidades originarias, o, lo que es lo mismo, cuando no concuerden el derecho de suelo y el derecho de sangre (ius soli – ius sanguinis) y se puede escoger de entre las nacionalidades a las que se tiene derecho.

En virtud al principio de la irretroactividad de la ley, en ninguna relación de derecho una ley o norma puede tener efecto retroactivo, invalidando o alterando ni derechos adquiridos, ni hechos cumplidos, ni efectos producidos bajo leyes anteriores. Precisamente, el principio de la irretroactividad de la ley se entiende como un planteamiento básico de la organización jurídica del Estado, pues la seguridad de las personas y la propia equidad requieren que ante el reemplazo de una disposición normativa las situaciones creadas al amparo de la norma primigenia se conserven, o al menos que los derechos adquiridos y los hechos cumplidos se mantengan y respeten. Esto significa que una nueva ley o norma no tiene efecto en situaciones ocurridas antes de su entrada en vigencia, salvo en casos excepcionales en que se disponga lo contrario, pero nunca pueden afectar derechos adquiridos ni hechos cumplidos.

LOS LATINOS EN ESTADOS UNIDOS, LA NUEVA Y PRIMERA MINORIA

Así se titula un juicioso trabajo de Jorge Durand de la Universidad de Guadalajara, y en sus conclusiones plantea lo siguiente: “Los latinos son la primera minoría y lo van a ser durante todo el siglo XXI. Esto los coloca en una situación de poder y al mismo tiempo de vulnerabilidad y mayor visibilidad.
Su vulnerabilidad reside precisamente en que son el último grupo inmigrante en llegar a EE.UU., y por lo tanto ocupan el último peldaño en la escala del mercado laboral. No obstante, su novatez se compensa con una paradoja: La presencia centenaria de mexicanos y caribeños en estas tierras, donde al mismo tiempo que son “inmigrantes”, son también incuestionablemente nativos.

Por eso se requiere, y a eso tenemos que apostarle con toda nuestra energía, una reestructuración del sistema migratorio estadounidense que afronte el tema de los verdaderos nativos y sus derechos fundamentales, que asuma el problema de los nuevos inmigrantes ampliando los márgenes de otorgamiento de visas para residentes y organizando un nuevo programa de trabajadores temporales y, que también, solucione el problema de los varios millones de trabajadores honrados y de buen carácter moral que residen en los EE.UU. a quienes les urge regularizar su situación.

Lucha frontal contra estigmatización

Ya es hora de hacer cesar esa estigmatización de criminales que se nos hace a los inmigrantes. De hecho, los estadounidenses cometen, en promedio, más crímenes que los inmigrantes y terminan con más frecuencia en la cárcel, según un estudio del American Immigration Council. Hay muchos más buenos hombres que ‘badhombres’ entre los inmigrantes en Estados Unidos.
También es mentira que los inmigrantes les quiten los trabajos a los estadounidenses, y que sean una carga para la economía de Estados Unidos, como lo sugiere el nuevo gobierno. Los inmigrantes aportan mucho más de lo que toman en servicios públicos; unos 54.000 millones de dólares de ganancia neta desde 1994 al 2013, de acuerdo con la Academia Nacional de las Ciencias.
La conclusión nace de un trabajo de la universidad de Illinois, publicado en el Journal of Communication, que midió cómo se comparaban las estadísticas de participación de latinos, musulmanes y afroamericanos en crímenes con su presencia en programas de noticias estadounidenses.
El estudio, encabezado por Travis Dixon, profesor de comunicaciones de esa universidad, analizó una muestra 146 programas emitidos por las cadenas ABC, CBS, NBC, PBS, CNN, Fox News, MSNBC y Univisión.
Dixon encontró, por ejemplo, que el 81 por ciento de las personas descritas como terroristas en televisión se calificaban de “musulmanes” cuando, comparado con datos brindados por el FBI, solo el seis por ciento de los terroristas es de esa afiliación religiosa. De hecho, quienes más cometen terrorismo en suelo estadounidense son supremacistas blancos.
El trabajo señala la fuerte inclinación de los medios por seleccionar acontecimientos con mayor prevalencia de latinos y musulmanes como protagonistas. No es casual. “Nuestra conceptualización de varios problemas está tan atado a consideraciones de raza y etnicidad que, de hecho, nos están desinformando”, observa Dixon.
Sin embargo, los resultados no son del todo inesperados. Otros trabajos ya habían hablado de la sobrerrepresentación de hispanos en las secciones policiales de estos programas, pero los resultados de Dixon son de los más representativos gracias a la cobertura a nivel nacional de su estudio y su inclusión de programas tanto de aire como de cable en la muestra.
Aunque este análisis no intenta echar luz sobre las cuestiones sociales más profundas detrás de la representación de minorías en televisión, Dixon cree que, especialmente luego del 11 de septiembre, los estadounidenses han pasado a depositar sus miedos en temas percibidos como externos, como el terrorismo y la inmigración, y que los medios se han hecho eco de esto.
En este marco, los programas de noticias no solo actuarían como un reflejo de esos temores; sino que, a su vez, servirían para perpetuar los prejuicios y las posiciones de poder de los grupos privilegiados. Y es que, después de todo, la tipificación racial, étnica y hasta religiosa del criminal no es nada nuevo.
“La lucha por los derechos del nativo y del inmigrante se deberá dar en la Suprema Corte, en el Congreso Federal, y aun, en Tribunales Internacionales”.

arnoby@elhispanonews.com

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