México obligado a un nuevo paradigma ante el debate en E.U.

Por Luis de la Teja

En estos días tan difíciles para la relación entre México y Estados Unidos, un grupo de académicos mexicanos y del país vecino tuvieron la buena idea de publicar un texto del documento, titulado en español: “Una frontera común, un futuro común”.

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El primer debate entre los candidatos presidenciales estadunidenses, Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano), realizado la noche del domingo en la Universidad Hofstra, más allá de las descalificaciones y los dimes y diretes que intercambiaron ambos aspirantes, resulta alarmante que Trump incluyera a México en repetidas ocasiones entre las naciones a las que considera amenazantes o enemigas, nada menos que al lado de China, Irán y Corea del Norte.

Ante varios problemas que le fueron presentados por el moderador, el magnate optó por responsabilizar de ellos a México y a los mexicanos, como en el tema del empleo, el comercio y la violencia delictiva, sin que Hillary Clinton refutara ni una sola de esas imputaciones calumniosas, demagógicas y racistas, incluso a pesar de que con ellas su adversario le ofreció otras tantas oportunidades de presentarlo como ignorante, falsario y chovinista.

En resumidas cuentas, nuestro país y los mexicanos en territorio estadunidense son, desde la perspectiva de Trump –o más bien, desde las primitivas y brutales concepciones con las que ha venido agitando a sus electores–, culpables de los males económicos, comerciales y de seguridad, en tanto que en el discurso de Clinton simplemente no existieron. Y el dato es alarmante porque uno de los dos ocupará la Casa Blanca en unos pocos meses y se encontrará con una política exterior mexicana en situación de debilidad, confusión y extravío. Cabe esperar que el país –las instituciones políticas y la sociedad– cobren conciencia del peligro que esta circunstancia representa.

El Congreso tendrá que reconocer que tanto al exterior como al interior coincide el sentir nacional con la evaluación internacional, respecto de que México es uno de los países que menos se ha beneficiado de la globalización, a pesar de su protagonismo en la promoción del libre comercio, que destaca un estudio de la Fundación alemanda Bertelsmann. Nuestro país figura en el escalafón 38 de una lista de 42 países (que en su conjunto representan más de 90% de la economía mundial), que conforman el índice de globalización, detrás de China, Brasil, Argentina y la India, todas economías emergentes.

El documento titulado ¿Quién se beneficia más de la globalización? Esta compuesto por tres subíndices (económico, social y político) y coloca a Irlanda, Holanda y Bélgica en lo alto de la tabla, destacando su alto nivel de desarrollo y de conexión con otras naciones. A medio escalón ubica a Francia, España, Alemania, Italia y Australia. Aunque la globalización para México ha contribuido a aumentar la capacidad exportadora, esta no se ha traducido en un incremento en la calidad de vida de los mexicanos.

En estos días tan difíciles para la relación entre México y Estados Unidos, un grupo de académicos mexicanos y del país vecino tuvieron la buena idea de publicar un texto del documento, titulado en español: “Una frontera común, un futuro común” (disponible en http://www.cgdev.org/sites/default/files/CGD-shared-border-shared-future-report-es.pdf), elaborado por Ernesto Zedillo, ex presidente de México, Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio del gobierno de George W. Bush en el que trazan, de manera realista y sensata, tanto las coordenadas actuales de la relación, de la que tanto dependemos mutuamente en la actualidad, como una ruta de lo que sería deseable que ambos países lográramos en el futuro de mediano y corto plazo.
editorteja@yahoo.com

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