China retrocede ideológicamente a las doctrinas de Mao

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Por Marcos Nelson Suárez
Fotos del autor.
En el 2013 Xi Jinping tomó el poder en la llamada República Popular China para dirigir los destinos de un país que en unos 30 años logró alcanzar el segundo lugar en la economía mundial gracias a las reformas iniciadas en 1979 por Den xiao ping. Esas reformas convirtieron una economía centralizada y socialista, existente desde 1949, en una economía de libre mercado, posiblemente más capitalista que los propios Estados Unidos.
Desde ese entonces, el sistema de libre mercado logró sacar de la pobreza a más de 400 millones de chinos.
Hasta la llegada al poder de Xi Jinpin las doctrinas de Mao quedaron olvidadas. Y aunque las fotos de Mao Tse Dong continuaron desplegadas como forma de dar legitimidad al poder del Partido Comunista, único permitido en el país, su legado no parecía relevante.
No podemos olvidar que dos de los programas más de4stacados desarrollados por Mao, el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, provocaron la muerte de más de 50 millones de chinos y sumergieron a la nación en una miseria singular.
Sin embargo, Xi Jinping rápidamente comenzó a revivir teorías marxistas, reevaluó las doctrinas de Mao y ha desarrollado el mismo culto a la personalidad que fuera una de las marcas del dictador Mao.
La represión en China contra cualquier forma de pensamiento que se aleje de las doctrinas formuladas por Jinping es constante y metódica.
Cualquier reto al poderío del Partido Comunista es aplastado de inmediato sin contemplaciones.
Periodistas, profesores universitarios e intelectuales que pretendan ofrecer una visión para el futuro que se desvíe de las doctrinas enunciadas por Xi Jinping, son en el mejor de los casos relegados al anonimato o simplemente enviados a prisión.
Miles de chinos languidecen hoy en prisiones mientras China amenaza con utilizar la fuerza para recuperar Taiwan, castiga a compañías que mantengan relaciones con la República y utiliza su poder económico para chantajear incluso a empresas occidentales, como las líneas aéreas , cuando en sus mapas señalan a Taiwan como un país independiente.
Mientras Xi Jinping aspira a convertir a China en la primera potencia en creatividad tecnológica la realidad es que tradicionalmente, las dictaduras nunca han sido eficientes en lograr innovación o crecimiento real.
Por ello habría que ver en el futuro mediato, esta nueva dictadura en China puede mantener el crecimiento logrado en décadas anteriores y cumplir unas metas ambiciosas en un mundo globalizado donde el Capitalismo, ajeno a ideologías, ha logrado llevarnos al desarrollo que hoy disfrutamos.
Por otra parte, mientras el Partido Comunista Chino logre satisfacer las necesidades y aspiraciones de los 1,400 millones de sus ciudadanos y brinde bienestar, es dudoso que haya serios retos a su dominio.
Pero si la economía comienza a sufrir, cosa probable debido a las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump, y hay un retroceso económico, Xi Jinping y el Partido Comunista Chino podrían sufrir un serio revés que a la vez tendría serias repercusiones en la economía mundial.

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