La pobreza en Dallas

Por Claudia Herrmann

La pobreza en Dallas

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Hace unos días leí con preocupación en el Dallas Morning News que la pobreza en Dallas, típicamente extendida en el sur de la ciudad, ahora se ha extendido a 14 distritos, abarcando desde los distritos más afluentes hasta los más pobres, y todos los puntos cardenales. La ciudad tiene 93,621 hogares en situación pobreza, de los cuales 47,625 se encuentran en los distritos del norte de la ciudad. El único Distrito con menos de 5,000 hogares viviendo con dificultades económicas es el 13 representado por la Concejal Jennifer Staubach Gates, que abarca zonas tan privilegiadas como Preston Hollow y otras vecindades del norte de Dallas. 

El Distrito 10 que abarca zonas como Lake Highlands y Hamilton Park, representado por Adam McCough, ha padecido el incremento de los índices de pobreza en más de 20 por ciento, después de que éstos no llegaban al 10 por ciento en el año 2000. El estudio habla de hogares, no de personas. Calculando que cada hogar tiene en promedio dos ½ personas, estamos hablando de 234,000 personas en situación de pobreza y ese es un estimado muy conservador. Las cifras provienen del grupo de trabajo en materia de pobreza comisionado por el Alcalde de Dallas.

Por varias razones, estas cifras deberían alarmar tanto al gobierno como a los residentes y empresas de la ciudad: la pobreza puede llegar a desestabilizar vecindarios históricamente prósperos. Demasiadas personas en situación de pobreza no tienen la capacidad económica de mantener funcionando a los negocios de su área. La pobreza se asocia con la delincuencia por la falta de oportunidades. Ello genera que la gente con más medios acaba por huir de las vecindades en donde el crimen se apodera de ellas. La pobreza también tiene que ver con menor acceso a la educación y la deserción escolar. Todo ello genera más pobreza, menos oportunidades laborales, y mayores índices de criminalidad.

Además la pobreza no sólo es económica, es también alimentaria. La gente pobre no tiene acceso a alimentos más saludables que usualmente se venden a precios más caros. Mucha gente de menores recursos recurre a cupones para ahorrar en la compra de víveres, pero esos cupones sólo sirven para obtener descuentos para comprar alimentos chatarra. El Banco de Alimentos del Norte de Texas (North Texas Food Bank – NTFB por sus siglas en inglés) reporta que uno de cada cuatro niños en el norte de Texas vive en hogares donde no hay seguridad alimentaria. Ello tiene graves repercusiones para los niños: menor salud física y menor desarrollo cognitivo, académico y psicosocial, lo cual a su vez afecta negativamente a las relaciones interpersonales, las posibilidades de empleo y el control de los impulsos. El estudio del NTFB revela que hambre lleva a la impulsividad y a conductas violentas. Por otro lado, las zonas pobres de la ciudad suelen ser desiertos alimentarios ya que las tiendas de autoservicio que venden verduras y frutas y alimentos nutritivos brillan por su ausencia. No es redituable operar una tienda de autoservicio en una zona donde los pobladores no tienen los medios económicos para ser clientes o porque la delincuencia hace demasiado costosa su operación.

Existen soluciones al problema que implican que trabajen de la mano el gobierno de la ciudad, las empresas y la sociedad civil. Por ejemplo, la ciudad de Dallas podría seguir el ejemplo de ciudades como Lima, Perú, en donde en las favelas se rehabilitaron llantas desechadas de camiones y automóviles para convertirlas en maceteros en los cuales se plantan alimentos que venden a tiendas de las zonas donde viven familias organizadas en cooperativas; o ciudades como Los Angeles en donde en algunas partes más pobres las áreas verdes de los camellones y banquetas se plantan en lugar de pasto, con verduras y hierbas que pueden recolectar las personas. Los pequeños jardines de las casas se pueden poblar con verduras, frutas y hierbas en lugar de flores y pasto, de modo que una familia puede cultivar sus propios alimentos frescos y tener una alimentación más balanceada.

Hasta la próxima y buena suerte. Claudia Herrmann es Presidente de la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Dallas.
cherrmann@amepusa.org

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