Engaños y mentiras a 300 familias en West Dallas

Por Arnoby Betancourt

Loa habitantes en West Dallas tienes hasta el 3 de junio para desalojar.

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Dallas, Texas. Como depredadores acechando una suculenta presa, es la forma que la administración de la ciudad de Dallas está permitiendo que se trate el caso de las humildes y pobres familias de West Dallas, inquilinas de HMK Ltd. Todas las negociaciones de inversionistas y desarrolladores urbanos con la ciudad de Dallas, giran en torno a los terrenos y el gran negocio que estos representan, y se está pasando por alto las necesidades de los inquilinos y sus familias que por décadas los han habitado.

Todo ser humano, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, nacionalidad, origen étnico, situación familiar o social, convicciones políticas o de otra índole, tiene derecho a vivir con dignidad y a gozar libremente de los frutos del progreso y el desarrollo social. Todo esto se hace posible cuando las políticas públicas que se adoptan toman en cuenta la dimensión cultural y de diversidad de la condición humana.
Lo que más preocupa, en el caso de West Dallas, es que existe una inmensa ignorancia ciudadana del juego de intereses que hay detrás del atractivo proceso de desarrollo económico, empresarial, industrial, etc., que se está implementando en el lado Oeste de Dallas.

Los habitantes de esa área, en su gran mayoría, ignoran su papel ciudadano en la toma de decisiones y de la manera como se administra la ciudad. Por ejemplo, es absurdo aceptar que porque la ciudad tiene ahora un plan maravilloso para West Dallas, quienes han vivido allí por décadas, por generaciones, tengan que marcharse por ser pobres y los de afuera vengan ahora adueñarse de sus propiedades ancestrales pagando humillantes cuotas por sus casas deterioradas.
Un verdadero programa de desarrollo social, económico y empresarial, implementado con honestidad y trasparencia debe ejecutarse con inclusión social, es decir, con toda la comunidad enterada del proceso, pues todos son socios con derechos a ese mejoramiento de calidad de vida, y para eso deben los administradores de la ciudad recurrir a mecanismos financieros para equilibrar y compensar el desarrollo, como lo han hecho en muchas otras ciudades.
Por ejemplo, el Departamento de Conservación y Desarrollo de Viviendas (HPD, por su sigla en inglés) de la Ciudad de Nueva York anticipa que, a través de una combinación de terrenos públicos, sitios privados, la nueva política de la ciudad de Vivienda inclusiva obligatoria (MIH, por su sigla en inglés) y la disponibilidad de financiamiento por parte del Departamento de Conservación y Desarrollo de Viviendas HPD, más de la mitad de todas las nuevas unidades residenciales que se desarrollen dentro del área de rezonificación hasta finales del 2024 serán asequibles.
Estas unidades serán asequibles para familias con diferentes ingresos, desde menos del 30 % del ingreso medio del área (AMI, por su sigla en inglés) o $24,500 para una unidad familiar de tres personas, hasta el 90 % del AMI o $73,440 para una unidad familiar de tres personas. Durante la vigencia del Plan de Viviendas para Nueva York (2024), el HPD trabajará con los desarrolladores para garantizar que, en general, se logre la asequibilidad de las familias pobres.
Sin embargo en Dallas, a espaldas de la comunidad, pareciera que el alcalde negociara sin proteger los intereses de la comunidad de West Dallas. Para el caso de las más de 300 familias, a quienes se les han violado sus derechos ya que la ciudad nunca protegió a esas familias a sabiendas que los arrendadores los tenían viviendo en condiciones insalubre y de manera deplorable, la Oficina de Equidad de Vivienda de la Ciudad de Dallas no estuvo lista para ayudar con los problemas de discriminación en materia de vivienda que han enfrentado, ni tampoco investigo los reclamos que desde allí se formulaban.
Según un reportaje periodístico, publicado en The Dallas Morning News, se puede leer que: “Residential Capital Partners ofreció comprar las propiedades de HMK Ltd. por aproximadamente $ 17 millones, menos costos de reparaciones necesarias de código”. Al acercarse el plazo para el desalojo del 3 de junio, el alcalde de Dallas, Mike Rawlings, dijo que dos funcionarios de la firma de bienes raíces se acercaron a él para estructurar un acuerdo que permitiría a la compañía comprar todas las casas, repararlas y luego venderlas a los inquilinos, quienes ahora pagan $ 300 a $ 600 en alquiler mensual”.
Khraish Khraish, copropietario de HMK Ltd., ha dicho en repetidas ocasiones que: “Esa oferta es inaceptable”, y que está francamente avergonzado por la intervención del alcalde. El alcalde Rawlings dijo el viernes que sólo es un intermediario que intenta ayudar a las familias a salvar sus casas. Lo evidente es que entre la ciudad y los inversionistas hay muchas cifras, valores, ofertas, conversaciones, argumentaciones, para hacer el gran negocio, pero no se habla de justicia social, de viviendas asequible, no les importan los derechos ni el trato digno y justo para las más de 300 familias que habitan el inquilinato en West Dallas”.
Khraish Khraish, está trabajando en una propuesta que le podría dar un giro trascendental a esta telenovela de engaños, denegación de justicia y de posibles conflictos de intereses. Lo valioso es que la someterá al escrutinio y a la decisión de una asamblea comunitaria, en un hecho que hará honor a la sociedad de Dallas y a sus valores ético-morales de justicia digna y limpia.
arnoby@elhispanonews.com

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