Manchester Last Call: una lección de vida deportiva

Por Arnoby Betancourt

Familias y jugadores del Manchester Last Call.

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ARNOBY BETANCOURT
Director de la
Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas

El pasado Domingo se dio inicio a la temporada futbolística de la North Texas Premier Soccer Association, NTPSA, por sus siglas en ingles. El torneo aglutina jugadores de diferentes categorías de acuerdo a las edades, estando registradas 21 divisiones; y lo particular de esta temporada, es la creación de una división especial para mayores de 55 años en la que se inscribieron siete equipos.

Uno de esos equipos, es el legendario Manchester Last Call comandado por el entusiasta y polifacético jugador, David Bruckwicki, quien ha logrado conformar un grupo humano en donde la prioridad es convivir, compartir y disfrutar de manera armoniosa el mejor medicamento social: EL Futbol.
Veteranos jugadores de Zambia, Marruecos, Irán, Hungría, Estados Unidos, Italia, Paraguay, Perú, México y Colombia; se aglutinan creando la unidad en la diversidad mediante una sola estrategia: Asociar ideas y movimientos con un balón de futbol, sin importar quien juega más o quien juega menos, pues el único propósito de los jugadores de Manchester Last Call es recrearse y divertirse sana y deportivamente.
En el Manchester, haciendo gala al último llamado, está el jugador de futbol que más llamadas a recibido para entrar a la cancha. Se trata del eterno paraguayo Armin González, quien ha esparcido su exquisitez futbolística por innumerables campus deportivos. Llegando a sus ochenta años preserva su vitalidad y buen manejo del balón. Su manera sencilla y practica de jugar, también la lleva a su acontecer diario lo que lo hace ser una persona de innumerables amigos.
Otro jugador insignia del Manchester Last Call, es el popular “Greñas”, don Manuel Mendoza, quien vence sus limitaciones con dos fórmulas secretas: Teniendo una excelente ubicación en la cancha y aplicando la vieja enseñanza del futbol que el balón corre más rápido que cualquier jugador, y solo hay que saberle pegar para entregarlo bien. Sobre eso, don Manuel lo hace muy bien.
Charles, José, Arley, Harry, Ali, Aldo, Juan, Nicanor, Rudolf, Mahmood, José Luis, Shirali, Ronald, Dan, Keyou, Michael, Roberto, y todos los demás socios del Manchester Last Call, han demostrado que para hacer frente a los problemas de la vejez y para envejecer con gracia, la formula efectiva, es que las personas se mantengan activas, buscando nuevas motivaciones y nuevos amigos.
Los especialistas en gerontología, le han llamado a lo que practican los jugadores del Manchester Last Call, la Teoría de la Actividad del Envejecimiento, la cual plantea la relación entre actividad social y satisfacción con la vida en la vejez. Sus seguidores aseveran que el valor de la actividad estriba en proporcionar roles al individuo, necesarios para mantener un auto-concepto sano.
La idea central de esta teoría, según Lemon Bengtson es: “cuanta más actividad, mayor satisfacción en la vida” y describían tres tipos de actividades: Actividad informal (relaciones con amigos, vecinos y familiares), actividad formal (participación en grupos voluntarios que organizan actividades) y actividad solitaria (las que se hacen en forma independiente); en este último tipo se encuentran actividades como cuidar la casa y las de ocio.
Los jóvenes de espíritu del Manchester Last Call, utilizan el futbol como una herramienta de inclusión social. Allí se ignora por completo la raza del jugador o el color de su piel, tampoco se sabe cuál es la religión de un jugador ni mucho menos su estatus social. En lo que si saben comunicarse todos, es con el lenguaje universal del futbol, el que a todos los apasiona.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la calidad de vida en función de la manera en que el individuo percibe el lugar que ocupa en el entorno cultural y en el sistema de valores en el cual vive, en relación con los objetivos, criterios y expectativas; esto, matizado con su salud física, su estado psicológico, su grado de independencia, sus relaciones sociales, los factores ambientales y sus creencias personales.
Cada vez son más las evidencias científicas que relacionan un adecuado estilo de vida con la mejora en la calidad de la misma. La actividad física es uno de los parámetros que, en mayor medida, contribuye a alcanzar y mantener unos niveles de desarrollo físico, psíquico y social acordes a la evolución y necesidades de cada persona.
Con una práctica continuada y adecuada, que estimule los diferentes órganos y sistemas, se podrán conseguir efectos beneficiosos sobre múltiples factores, que permitan elevar las expectativas de vida activa y prevengan la discapacidad, que con frecuencia acompaña al propio proceso de envejecimiento.
Los programas de actividad física deben incorporarse a las tareas diarias de cualquier persona pero muy especialmente a la población de mayores. Incorporando actividades de carácter multidimensional que procuren mejoras en capacidades fisiológicas, emocionales y psicológicas.
El ejercicio físico tiene un efecto sobre los sistemas retrasando la involución de éstos de forma considerable, previniendo enfermedades y contribuyendo a mantener la independencia motora y sus beneficios sociales, afectivos y económicos.
“El talento depende de la inspiración, pero el esfuerzo depende de cada uno”, Pep Guardiola.
arnoby@elhispanonews.com

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