El plan migratorio del presidente Trump

Por Arnoby Betancourt

Presidente Donald Trump.

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Dallas, Texas. El vocero presidencial, Sean Spicer, anunció que la Casa Blanca ya estaba trabajando en las nuevas políticas migratorias y que inicialmente serán prioritarios en las políticas de deportación “aquellos migrantes que se han quedado en el país más allá de sus visas, o que han cometido crímenes o, incluso, todos aquellos que representen una amenaza. Eso está claro y precisamos reorientar a las agencias en eso. Pero avanzaremos en una forma sistemática y metódica”.

El congresista republicano por Colorado Mike Coffman le pidió por medio de una carta al presidente Donald Trump que no cancele la Acción Diferida de 2012 (DACA), un amparo migratorio aprobado por el expresidente Barack Obama que protege de la deportación a miles de jóvenes indocumentados.
La petición de Coffman, es que el mandatario “mantenga en espera cualquier acción de suspender el programa mientras el Congreso considera el proyecto de ley HR 496 BRIDGE”, reintroducido por un grupo bipartidista a principios de enero en ambas cámaras.
El congresista republicano Coffman, junto al congresista demócrata Luis Gutiérrez (Illinois) y los senadores Lindsey Graham (republicano por Carolina del Sur) y Richard Durbin (demócrata por Illinois), patrocinan la iniciativa de ley BRIDGE. La legislación incluye extender el amparo de las deportaciones de los dreamers y el permiso de trabajo temporal hasta que el Congreso resuelva sus permanencias por medio de una ley definitiva.

Los argumentos del Congresista Mike Coffman

El representante por Colorado explica en la carta que los dreamers “están aquí (en EEUU) técnicamente ilegales, pero no fue su decisión o su intención violar las leyes de inmigración. En vez de eso, están en violación de las leyes de inmigración por una decisión de sus padres”.
Citando datos de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS), Coffman dice que “hay unos 728,000 individuos que viven en el país protegidos por DACA” y que bajo el programa “se registraron y no han violado ninguna otra ley que no sea inmigratoria, se les permite trabajar legalmente, asistir a la escuela y hacerlo sin miedo a ser deportados”.
Los dreamers, al estar fichados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), no constituyen una prioridad de deportación. Sin embargo, en las últimas semanas miles de jóvenes han expresado sus temores en caso de que Trump cancele DACA y sean expulsados del país.
Los primeros días de enero el exsecretario del DHS, Jeh Johnson, le escribió una carta al liderazgo del nuevo Congreso para decirles que los datos de identidad de los dreamers no debían ser utilizados con propósitos de deportación y que cuando fueron recolectados el gobierno federal les prometió que sólo serían usados con propósitos de inscribirlos en el programa.
Los legisladores demócratas y republicanos que apoyan la propuesta no tienen por ahora los votos suficientes para sacarla adelante, pero consideran que la fórmula más viable de conseguirlo es hacerlo a través del Congreso.

La opción legislativa

Tras pedirle al Presidente Trump que no cancele DACA, el congresista Coffman le dice que “use su liderazgo en la Cámara de Representantes y en el Senado para programar una consideración expedita del proyecto de ley BRIDGE Act”.
La legislación bipartidista y bicameral “proveería un auxilio temporal de deportación y autorizaciones de empleo para estos jóvenes, quienes ya aplicaron y fueron aceptados por la USCIS”, señaló.
El domingo, el jefe de la Casa Blanca, Reince Priebus, le dijo al programa Fox News Sunday que el presidente no tenía planes inmediatos de usar sus poderes ejecutivos para deshacer lo hecho por Obama para proteger a algunos dreamers. Y agregó que trabajarían con el Congreso “para obtener una solución a largo plazo sobre el tema”.

Cautela entre los dreamers ante la opción de que sea el Congreso el que decida su futuro en EEUU.

El Presidente Trump había advertido durante su campaña que cancelaría DACA, la acción diferida que ampara de la deportación a 750,000 jóvenes indocumentados; pero el portavoz de la Casa Blanca no incluye esto entre las prioridades del Gobierno.
El Representante Mike Coffman afirmó que estas palabras le dan “esperanza” de que Trump “terminará con las dudas” respecto a lo que el gobierno planea hacer con los dreamers.
Este lunes el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo en una rueda de prensa que el presidente ” ha sido claro en que va a priorizar las áreas relacionadas con el sistema migratorio, tanto en lo relacionado con la construcción del muro como en asegurarnos de abordar a la gente que entró a este país ilegalmente”, pero no mencionó DACA.
El martes, el vocero presidencial añadió: “Creo que él (Trump) se asegurará de que su gabinete comience a organizarse y crear un plan para avanzar (sobre DACA). Allí es donde estamos en este momento”.
La Casa Blanca dio detalles sobre las órdenes ejecutivas migratorias aprobadas por el presidente Trump diciendo que se construirán más centros de detención y que eliminarán la práctica ‘catch and release’. También que acabarán con las ‘ciudades santuario’ que protegen a los inmigrantes indocumentados y que reestablecerán la política de ‘comunidades seguras’.

El Presidente Donald Trump firmó una orden para construir muro en frontera con México utilizando fondos federales para la obra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este miércoles un decreto para dar inicio a la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México, y además congeló fondos para ciudades que se niegan a detener y deportar inmigrantes en situación irregular.
La construcción del muro constituye una de las más polémicas propuestas de la campaña electoral de Trump, quien insiste en que de alguna forma México pagará por la obra. El decreto firmado por Trump este miércoles se refiere en general al refuerzo del control fronterizo, y según el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, incluye provisiones para la creación de más instalaciones de detención de inmigrantes en la zona de frontera. La medida también veta la liberación de inmigrantes ilegales detenidos y mantiene la prioridad de deportación para inmigrantes con antecedentes criminales.
Spicer dijo que la construcción del muro “no es solo una promesa de campaña, sino un primer paso de sentido común para asegurar nuestra porosa frontera”. El vocero añadió que “sí, de una forma o de otra México pagará por la obra”. El mandatario firmó también este miércoles un segundo decreto que se propone reforzar la vigilancia migratoria en el interior del país y el gobierno eliminará recursos federales para las llamadas ‘ciudades santuario’ y ciudades que dan abrigo a inmigrantes ilegales.
El Presidente Trump en su decálogo migratorio propone: tolerancia cero para inmigrantes, bloqueo de fondos federales a ciudades que no los reporten, reversión de órdenes de inmigración decretadas por Obama (estatus legal temporal a más de cuatro millones de inmigrantes sin condenas penales graves; con al menos cinco años en EE.UU.; y/o que tuvieran hijos estadounidenses o con residencia permanente), no emisión temporal de visas a ciertos países, deportaciones masivas, seguridad biométrica en visados, suspensión laboral de empleos comunes que realizan los indocumentados y reforma migratoria estructural.
El Presidente Trump requiere de un feroz Estado Policía para expulsar al menos 1,9 millones de extranjeros criminales, algunos con green cards, reportados por Obama en 2012. Sin embargo, a junio de 2016, tan sólo 183 mil tenían orden de deportación. Seguramente le ayudará desde la Secretaría de Justicia, el ex senador Jeff Sessions, que ha puesto a temblar a migrantes legales e ilegales en Estados Unidos. Lo que ha generado una pandemia migratoria por cruzar, de “los de afuera”, antes de que se construya el muro.
Mientras las personas migran, las remesas llegan a la región para cubrir necesidades básicas. En 2015 el triángulo recibió US$14.213 millones (entre el 10 % y el 17 % del PIB de cada país involucrado) y México recibió unos US$25.000 millones. Centroamérica y México deberán persuadir a la nueva administración estadounidense de la necesaria cooperación internacional, con el fin de no criminalizar a las personas, que buscan una calidad de vida digna.
Los países expulsores y de tránsito migrante no cuentan con la capacidad de recibir a sus propios nacionales tras la deportación ni están listos para tapar los huecos económicos que causaría la disminución de remesas. Pero también deben comprometerse por solventar sus crisis internas. Los migrantes deben ser entendidos como Enrique Peña Nieto lo solicita: “Agentes de cambio cuyo movimiento significa evolución”.
Lamentablemente los migrantes son concebidos como objetos comerciales, que transitan de la mano por las rutas de armas y drogas, consolidando un negocio trasnacional donde actúan agentes grises: legales e ilegales con intereses comunes.
EE.UU. es un Estado conformado por migrantes. Es necesario un cambio de enfoque en la estrategia donde las posibilidades de generar un proyecto de vida no sean imposibles en Centroamérica y así no se trasnacionalicen las necesidades causadas por los desarrollos de un mundo dispar y consumista.
Globalización es migración comercial. Humanización es la eliminación de las barreras para identificarnos como iguales. Una migración es segura y controlada si las asimetrías entre estados se van acortando.

Recomendaciones

Si bien la Oficina de Detención y Deportación de Estados Unidos (ICE) considera como prioridad de deportación, a aquellos inmigrantes con un historial criminal, todo indocumentado que sea detenido podría ser deportado a su país.
Según cifras oficiales, de las personas que fueron deportadas, el 56% tenía récord criminal, mientras que el otro 44% no.

En caso seas detenido por el ICE, esta entidad podría tomar una de las siguientes acciones:
• Iniciar un proceso migratorio frente a un juez.
• Quedar bajo custodia.
• Otorgarte libertad bajo fianza, que debe ser menor a 1,500 dólares
Se aconseja a aquellos extranjeros sin estatus legal estadounidense que son detenidos por agentes migratorios a mantener la calma y pedir hablar con un abogado. No se debe firmar ningún papel si no está presente tu representante legal. Firmar sin entender el contenido puede perjudicar tus posibilidades de permanecer en el país.
Asimismo, se recomienda tener un familiar o amigo de confianza que tenga acceso a tus documentos más importantes como tu acta de nacimiento y pasaporte, entre otros. De igual manera, este se haría cargo del cuidado de tus hijos.
Es aconsejable tener un poco de dinero ahorrado, en caso de tener que pagar una posible fianza, o pagar por honorarios de un abogado de inmigración.

arnoby@elhispanonews.com

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