Trump, un triunfo inesperado

Por Marcos Nelson Suarez

Esperemos que Trump dirija este país hacia una época de progreso real.

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Se equivocaron los encuestadores. Se equivocaron los medios de comunicación. La noche del martes fue de sorpresas inesperadas y ya cerca de la medianoche, estaba claro que la contienda electoral terminaba con la victoria de un neófito en la política, Donald Trump.

A pesar de su retórica incendiaria, especialmente en contra de ciertos grupos hispanos, Trump ganó las elecciones con cerca del 30% del voto latino.
Ahora quizás lo más importante para el pueblo americano es buscar las causas que han llevado a este hombre, conocido únicamente por sus negocios millonarios y sus apariciones en programas de televisión, a ser el próximo inquilino de la Casa Blanca.
Trump representa una rebelión de la mitad de los estadounidenses contra un sistema que, aparentemente, los ha estado aplastando y un juicio crítico contra la Administración de Barack Obama.
Hoy existen en Estados Unidos más de 45 millones de personas recibiendo asistencia social, o welfare por su nombre en inglés. El país está endeudado hasta los huesos. Los salarios no han aumentado por décadas. Decenas de empresas han abierto fábricas en el extranjero, desde China hasta México, aprovechando tratados de comercio libre que les permiten ahorrar tanto en mano de obra como en impuestos con la consiguiente pérdida de millones de empleos en nuestro país. El sistema de salud conocido como Obamacare, provee subsidios millonarios que tenemos que pagar el resto de los ciudadanos al tiempo que ya las empresas de seguro han anunciado aumentos de hasta el 25% en sus pólizas y muchas de estas empresas han abandonado varios Estados de la unión. Las políticas liberales de esta Administración han creado caos en ciertos distritos escolares al exigir que los baños de las escuelas puedan ser usados no en base al sexo del alumno, pero en base al sexo que este alumno cree que posee.
En política internacional, los Demócratas han dado incontables beneficios del régimen comunista de Cuba, mientras que La Habana intensifica la represión contra los disidentes. La guerra en Siria con la intervención de Rusia, reta el poderío norteamericano sin que haya respuestas coherentes por parte de la Administración. China y Rusia están aliados tratando de mermar la influencia de EE.UU.
Hace una semana se publicaron los resultados de una encuesta entre los llamados “millenials” donde 65% de estos aseguraban que George W. Bush había matado a más personas que Stalin, prueba de la ignorancia que las nuevas generaciones posee. La misma generación que exige educación universitaria gratuita y que cree que tiene todos esos “derechos.”
Todo esto ha ido creando un sentimiento enorme de frustración en una parte muy importante de la población.
Los medios de comunicación, la mayoría de ellos controlados por la izquierda, se apresuraron a calificar a los simpatizantes de Trump como blancos ignorantes. Sin embargo, la victoria del presidente electo fue posible gracias a que millones de hispanos, negros, mujeres y otras minorías, decidieron poner su confianza en las promesas de Trump.
Personalmente nunca me gustó Trump a quien considero arrogante y abusivo. No obstante, la realidad es que es el nuevo presidente, el presidente de todos. Igualmente, la realidad es que Estados Unidos es un país de leyes y de poderes separados. El presidente no es un emperador y las medidas que Trump quiera tomar, no serán viables si no tienen el apoyo del Congreso.
Nosotros como ciudadanos, tenemos que estar vigilantes, buscar la manera de menguar las horribles divisiones que fueron creadas en esta campaña política y tratar de trabajar juntos por el futuro de la nación.
No creo que habrá deportaciones masivas. Trump es un comerciante y conoce la importancia de la mano de obra. De hecho, Barack Obama ha deportado más indocumentados que cualquier otro presidente en los últimos 50 años. Lo que sí es probable es que si usted es indocumentado y ha violado la ley, lo manden de vuelta a su casa… y con razón.
Esperemos que Trump dirija este país hacia una época de progreso real.
Al final, si Trump no funciona como presidente, en 4 años tendremos la oportunidad de sacarlo de la Casa Blanca.

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