La plutocracia puso al nuevo presidente de Estados Unidos

Por Arnoby Betancurt

Sheldon Adelson

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Dallas, Texas. “Sheldon Adelson, el gánster que compró a los políticos de Estados Unidos. Adelson había prometido pagar «lo que sea» para comprar a toda costa el próximo presidente republicano en 2016”. Así escribió en Mayo 31 de 2014, Frederick William Engdahl, el reputado economista, escritor y periodista estadounidense, en la revista virtual “ad alerta digital”. Esa sentencia, hoy se ha cumplido a plenitud y en favor del Partido republicano: Donald Trump será el mandatario número 45 de EE. UU.

A Sheldon Adelson casi nadie ha oído hablar de él fuera de Washington. Pero la revista Forbes lo clasifica como el tercer estadounidense más acaudalado, con una fortuna estimada en 37.000 millones de dólares (equivalente a 27.000 millones de euros).

Y Frederick William Engdahl, escribió en el mismo artículo sobre Adelson lo siguiente: «Acusación de lavado de dinero. Los miles de millones de Adelson provienen de sus casinos Las Vegas y Macao, isla situada frente a Hong Kong y restituida a China después de haber sido una concesión portuguesa. Todo el mundo sabe que el principal objetivo de los casinos es lavar el dinero del crimen organizado. Es evidente que Adelson utiliza esa gran fuente de fondos para comprar políticos, tanto en Israel como en Estados Unidos, para respaldar el intervencionismo militar.

Pero es posible que ahora pese sobre Adelson una importante amenaza. Según el ex agente de la CIA Gene “Chip” Tatum, quien cita fuentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Adelson pudiera ser arrestado por el lavado de una suma de dinero ascendente a 364 millones de dólares, suma en gran parte utilizada para la compra de votos republicanos en el Congreso y para apoyar al AIPAC, el más poderoso lobby del Likud israelí.

Según Tatum, un «gran jurado» está preparando un procedimiento contra Adelson, acusado de toda una lista de delitos como lavado de dinero, uso indebido de servicios telefónicos y postales con objetivos criminales y conspiración. El socio de Adelson ya está en la cárcel. Si este escándalo llegase a secar las fuentes de financiamiento que proveen el dinero que Adelson dedica a la política, las consecuencias pudieran llegar a ser dramáticas para la política estadounidense».

 El Poder Determinante del Dinero en la Política y la Moral Estadounidense.

El curso de la historia de EE.UU. ha cambiado, y todo por lo plata. Donald Trump, es el hombre que acabó con las tradiciones morales de EE. UU., además, es el hombre menos preparado que ha llegado a la Casa Blanca, y  llega con un lastre de falta de ética por la forma en que hizo su imperio.

Un oscuro funcionario republicano paso a la historia como el hombre que le dio el empujón decisivo a Trump, y su maniobra quedará como la que desencadeno el comienzo del fin de la democracia en el mundo. James Comey, el director del FBI, quien apenas dos días antes de los comicios resolvió aclarar que en realidad no había nada de nuevo en el tema de los correos electrónicos de Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado, fue el autor letal del daño social, económico y político que tiene conmocionado al mundo entero.

Las mayorías estadounidenses han elegido al candidato que se atrevió a amenazar a su contrincante con enviarla a la cárcel, como todo un dictador que no respeta procedimientos  o como si no existiera la separación de poderes, al que no tuvo inconveniente en insinuar a los defensores de las armas que mataran a Hillary Clinton, al que suele atacar a los jueces que no se pliegan a sus deseos. Y eso que apenas era candidato, como será ahora con poder presidencial.

Ha triunfado la fórmula promesera clásica del populismo, apoyada por unos electores exasperados con su mala situación económica, listos a echarles la culpa a los inmigrantes o a los tratados de libre comercio, y desencantados de una democracia que no les pareció resolver sus problemas de odio racial o  sus necesidades socioeconómicas.

No pocos países están pasando por las mismas, y de ahí que ya los politólogos andan estudiando lo que

parece ser una fuerte crisis de la democracia alrededor del mundo.

Al igual, las prevenciones contra los migrantes, el odio contra los musulmanes, la reacción contra los avances sociales, la predilección por los muros para separar a las personas y tantas otras posiciones extremistas no son una novedad y existen por todas partes. Pero que el presidente del país más poderoso del mundo sea su abanderado, tendrá consecuencias en los cuatro puntos cardinales.

Los movimientos  político económicos antinmigrantes y xenofóbicos de Europa.

Ya existen ese tipo de manifestaciones sociopolíticas. Para citar algunos casos, en Suecia, su líder Björn Söder, un nacionalista social conservador, ha llegado a denunciar el crecimiento del Islam como “la mayor amenaza exterior desde la Segunda Guerra Mundial”; en Italia, el cantante Gianluca Iannone, representa la extrema derecha antiinmigrante, y es el movimiento que más ha crecido en los últimos años junto al partido nacionalista y neofascista de Roberto Fiore, quienes consideran “superadas las definiciones de derecha e izquierda; en Alemania, Frauke Petry, es la líder de un partido populista de tintes xenófobos que triunfó en las regionales de marzo de este año con un discurso contra la política de acogida de refugiados, con tonos claramente racistas. Sus dirigentes incluso piden que se haga uso de armas de fuego en la frontera contra la gente que intenta entrar en el país.

¿Qué es Plutocracia?

El concepto de plutocracia, cuya raíz etimológica se compone, del griego, plutos (dinero) y kratia (poder), se refiere a que el poder reside en el dinero. Este concepto, mucho menos ortodoxo y estudiado que el de democracia, se ha hecho hueco desde hace varios años en los escritos de cierta literatura. Autores de izquierda radical consideran que el concepto de plutocracia se ajusta mucho más a la realidad que el de democracia para denominar y analizar los sistemas que imperan en Occidente en la actualidad. La capacidad que cada individuo tiene para hacer oír su voz o para imponer sus intereses particulares o de clase dependen, necesariamente, del dinero que posea.

El Poder Hegemónico del Dinero.

George Simmel afirma en su escrito “Filosofía del Dinero” que «cuanto más se impregna la vida de una sociedad con los caracteres de la economía monetaria, más eficaz y claramente se dibuja en la vida consciente el carácter relativo de ser, ya que el dinero no es otra cosa que la relatividad de los objetos económicos incorporados en una constitución especial que representa su valor».

Un dato reciente que escenifica esta afirmación proveniente de un estudio realizado por la ONG Intermón Oxfam, la cual no puede ser acusada precisamente de comunitarista por su probada relación con Coca-Cola, entre otras multinacionales, señala que las mayores 85 fortunas del planeta poseen la misma capacidad adquisitiva que los 3.500 millones de personas más pobres, es decir, la mitad más explotada de la población mundial.

Se necesitaría un estudio mucho más profundo que la simple consulta de algún libro de historia de Raymond Carr para poder afirmar que no ha habido ningún momento histórico en el que una cantidad tan exigua de individuos poseyeran tal cantidad ingente de riqueza proporcional. Y esta es una afirmación extremadamente grave. Pues bien, este escenario se ha ido incrementando progresivamente en los últimos treinta años y no hay perspectivas de que se vaya a invertir la tendencia. No, al menos, en un sistema plutocrático.

La cuestión de cómo se puede llegar a esta situación y que el pueblo la acepte es compleja y requiere una argumentación que va más allá del supuesto de la ignorancia. Tiene que ver con la capacidad de manipulación que ofrece el poder hegemónico del dinero.

 Ya lo explicitó de manera sucinta el inolvidable escritor español, José Luis Sampedro:  « ¿La gente está loca? No, la gente está manipulada». Esta manipulación tiene numerosas vertientes que no pueden ser tratadas en profundidad en un simple  artículo de opinión.

 El triunfo de Donald Trump representa una verdadera revolución no solo en la historia de los Estados Unidos, sino en términos de la política en el mundo contemporáneo.

arnoby@elhispanonews.com

 

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