La extrema derecha se empoderó a través de las redes sociales

Por Arnoby Betancourt

Una seguidora de Trump sujeta un cartel en un mitin en Manchester, New Hampshire.

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ARNOBY BETANCOURT Director de la Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas
ARNOBY BETANCOURT
Director de la
Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas

Dallas, Texas. Más allá de las conspiraciones, millones de personas creen en mentiras sobre economía o política; Centenares de páginas políticas radicales con memes e información falsa han surgido estremeciendo y alterando el orden socio˗economico˗politico mundial. Los absurdos como Trump Presidente, el Brexit en Gran Bretaña y el voto contra la paz en Colombia, son por ahora la mayor evidencia.

Las cuentas falsas en las redes sociales son usadas con fines pecaminosos, y son muy activas para denigrar, difamar, injuriar y desinformar. Ah, eso sí, no determinan el sentido de la voluntad popular pero si le meten mucha cizaña y un afán perverso de incertidumbre y desasosiego general. Y lo más grave, es que “ciertos medios de prensa” les hacen eco sin verificación alguna.
Claro que, ya está develado un beneficiario directo de esas viles estrategias y esos inescrupulosos objetivos: La Extrema Derecha que por su insaciabilidad al dinero, no tiene límites morales ni éticos, mucho menos responsabilidad social.
Según un artículo de The New York Times, la victoria alcanzada por el multimillonario de las inmobiliarias ha levantado una oleada de intimidaciones y amenazas de grupos radicales de ultraderecha “con trasfondo racista, religioso y sexual” en universidades y escuelas del país que se ha viralizado a través de las redes sociales. Esto le ha dado un nuevo impulso a la xenofobia, al racismo y la discriminación, pues ha empezado a sentirse con fuerza en las grandes y pequeñas ciudades de la unión americana con un numeroso saldo de lesionados con armas contundentes.
Según el Southern Poverty Law Center, una ONG que vigila las agrupaciones racistas y de odio en Estados Unidos, tras el 8 de noviembre se han registrado 300 hechos de esa naturaleza. Entre ellos, varios grafitis con esvásticas y saludos nazis (“Heil Trump”) en iglesias frecuentadas por latinos y miembros de la comunidad LGBTI, amenazas de muerte contra las mujeres musulmanas que usan el hiyab, o ‘invitaciones’ a estudiantes negros para que se unan a redes sociales que amenazan con lincharlos. Y para hacer las cosas aún más inquietantes, las búsquedas sobre el Ku Klux Klan (KKK) se han disparado en las redes y sus miembros tienen previsto un desfile en Carolina del Norte para celebrar el resultado del 8 de noviembre.
En todos esos casos, los perpetradores han citado a Trump y a su discurso de odio. Y la razón es sencilla. Como dijera Eri Bertsou, especialista en movimientos populistas y de extrema derecha de la Universidad de Zúrich: “la retórica empleada durante la campaña legitimó los discursos racistas, misóginos y xenófobos, y es muy poco probable que en el corto plazo sea posible regresar a la política de siempre. Pues lo cierto es que los votantes de Trump están esperando que este cumpla su palabra y se haga cargo de sus preocupaciones, sean estas legítimas o no”.
Trump, ya comenzó a cumplirles al nombrar al jefe de Estrategia de la Casa Blanca, Stephen Bannon, el supremacista blanco que ha promovido todo tipo de teorías conspirativas, y que desde Breitbart News, fue clave generando noticias falsas y mensajes de odio, como las de “Abolir la esclavitud fue una mala idea” o “No quiero que mis hijas vayan a una escuela con judíos. No me gustan los judíos ni la forma en la que crían a sus mocosos hijos”
El asunto no tendría trascendencia de no ser porque una altísima proporción de adultos y jóvenes en Estados Unidos, pero también alrededor del mundo, están basando su dieta de noticias y actualidad en lo que encuentran compartido por otros amigos. El Pew Research Center calcula que el 62 % de los estadounidenses se están informando a través de noticias que ve en Facebook.
Y muchos están posando los ojos en Facebook, que también es dueña de WhatsApp e Instagram, de haber influido en el resultado de las elecciones, ya que Facebook actúa como una descontrolada caja de resonancia en la que se comparten mentiras que luego nadie puede atajar, y en un campo de impunidad y vileza donde las caras no las vemos, y es fácil crucificar a alguien con mentiras y calumnias.
arnoby@elhispanonews.com

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