Cáncer de seno, enfermedad que se cuenta con historias de vida
Aldo Ernesto Barbosa | 9/26/2012, 3:10 p.m.
Dallas.- Tras padecer los rigores de esta enfermedad que anualmente cobra la vida de más de medio millón de mujeres en el mundo, Adamari López se ha dedicado a crear conciencia sobre la importancia de aprender a detectar estos tumores a tiempo y de recibir tratamientos oportunos e integrales en los cuales los familiares y distintas organizaciones como Susan G. Komen cumplen un papel importante.
“Entiendo que la primera sensación es de incertidumbre, desesperación, impotencia por no saber cómo enfrentarlo; sin embargo yo lo tomé con mucha calma, me informé y me mantuve muy positiva. Mi exitosa lucha contra el cáncer de seno demuestra que la detección temprana salva vidas”, asegura la bella y joven artista.
Adamari, reconocida por sus virtudes como actriz y presentadora de televisión, por algunos días abandonó los foros y las pasarelas en las que permanece la mayor parte de su tiempo, para compartir en Dallas su testimonio de vida con numerosas mujeres.
“Yo jamás fui fatalista, por el contrario siempre me visualicé completamente sana y hasta en los momentos mas críticos de la quimioterapia, pensaba que eso que me hacía sentir tan mal era una manera de aliviarme, de regresar a la vida”, agrega.
En este mismo oscuro laberinto que a veces nos lleva a la felicidad ya estuvo María Villalobos, una mujer que ha pisado los umbrales de la muerte y ha sido desahuciada en cinco oportunidades, según su testimonio.
Doña María, nacida en Matamoros-Tamaulipas, se encontró por primera vez con la artista a la que más admira y con la que comparte su testimonio como sobreviviente del cáncer de seno; pues asegura que cada sesión de quimioterapia le representaba un encuentro cercano con la muerte debido a las fuertes convulsiones, fiebre, vomito y diarrea que le producían.
“En una de estas terapias yo estaba agonizando y los médicos le dijeron a mi familia que ya alistaran todo porque me iba a morir, deliraba, caminaba solitaria por un sendero estrecho y cuando ya estaba llegando a la cima de manera intempestiva, regresé”.
La mujer, de 62 años de edad, asegura que Dios le tiene con vida porque ha escuchado sus plegarias. “Yo le he pedido que me de licencia para visitar a mi hijo que se encuentra en una cárcel de México, así que Él me lo está concediendo y por esto estoy esperando mis documentos de inmigración para cumplir con este propósito”.
El cáncer de seno le fue detectado de manera circunstancial en el año 2000. “Un día me di cuenta que el pezón comenzó a incrustarse en el seno y sentí muchas bolitas a su alrededor. Me hicieron un mamograma y enseguida me operaron porque el seno estaba por reventar”, recuerda esta ama de casa sobreviviente de la enfermedad.
Otra sobreviviente de la mortal enfermedad es Jenny Linares, una joven estudiante de periodismo, cuyo padecimiento le fue diagnosticado a los 15 años de edad. “Fue una prueba muy dura, pero ésta me enseñó que debía preocuparme de pequeñeces y, lo más importante, entendí que Dios tiene un lenguaje que a veces no entendemos y lo que parece un laberinto oscuro nos conduce a situaciones de felicidad y de entendimiento.










