El ataque que cambio el mundo hace 11 años
Aldo Ernesto Barbosa | 9/11/2012, 11:09 a.m.
Dallas.- Once años han pasado desde el peor ataque perpetrado por los terroristas del grupo de Osama Bin Laden. Más de una década desde ese día trágico cuando la nación mas poderosa del planeta se vio sacudida al interior de sus fronteras y el mundo cambiaria para siempre, dándole así un marco lapidario al comienzo del siglo XXI.
Las imágenes quedaron grabadas en la memoria de todos: en la soleada mañana del 11 de septiembre de 2001 dos aviones se incrustaban contra las torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York, que caerían desplomadas horas después, cuando ya se conocía que otra aeronave impactó al Pentágono en Washington y que una más se estrelló en un campo abierto en Pensilvania.
Desde ese día la sociedad en Estados Unidos y el planeta entero vive con mayor temor y no se descartan nuevos atentados; sin embargo Natalia Cruz, una periodista que transmitió en directo los ataques es renuente a convivir con el pánico y la tragedia, ella asegura que la vida es una sola y que hay que vivirla intensamente a cada instante, superando el terror. Tiene una familia, cuatro hijos y una experiencia de vida que la ha convertido en "una mejor persona, más sensible, más humana, menos egoísta".
Natalia es una colombiana que llegó en el 2000 a Estados Unidos, porque el amor la arrastró allí y junto a su esposo, empezó una nueva vida. Trabajó en 'Corriente Cultural' de la televisión pública hispana, donde duró dos meses; después trabajó como freelance en 'Despierta América' por un año, fue entonces cuando llegó a Telemundo, donde trabajó durante cuatro años y desde el 2006 hace parte del equipo periodístico de Univisión en Nueva York y ahora en 'Primer Impacto' Miami. Ha recibido tres premios EMI y, por el cubrimiento de la caída de las Torres Gemelas, le han dado reconocimientos económicos por parte de la comunidad de Nueva York, aparece en fotos de los museos dedicados al 11 de septiembre y es mencionada en el libro "Corriendo hacia el peligro".
Como periodista, después de esa experiencia, siente que maduró: "Ya no es simplemente ser 100% objetivo. Los periodistas somos humanos y tenemos el derecho de dejarnos afectar por las historias y no ser ajenos al dolor".
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