¿Es el duelo una enfermedad? El debate se acalora
Dra. Sylvia Gonzalez | 6/4/2012, 4:56 p.m.
¿Es el duelo posterior parte normal de la condición humana, o es una forma de enfermedad mental que se debe diagnosticar y tratar?
Ese es el meollo de un importante debate actual en el mundo de la psiquiatría, mientras la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychtric Association, APA) se prepara para publicar la quinta edición de su importante guía de referencia para la salud mental, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM).
El problema es que por primera vez el manual, una piedra angular para los profesionales de la salud mental de todo EE. UU., podría no excluir el concepto de "duelo" de la constelación de conductas y experiencias que se piensa que ameritan consideración cuando los profesionales clínicos buscan diagnosticar un trastorno depresivo mayor.
¿Qué quiere decir esto? Esos sentimientos o arrebatos que acompañan a la muerte de un familiar o amigo cercano (como el llanto, el insomnio, la fatiga, la confusión y la tristeza profunda) podrían ahora ser considerados como una enfermedad tratable en lugar de una reacción normal a los momentos más devastadores de la vida.
Sobra decir que no todos están de acuerdo con este cambio de opinión. "Para mí, el duelo es una condición normal, que no debe ser etiquetado con un código diagnóstico ni tratado", enfatizó el Dr. T. Byram Karasu, presidente de psiquiatría y ciencias conductuales del Colegio de Medicina Albert Einstein y psiquiatra jefe del Centro Médico Montefiore en la ciudad de Nueva York. "En algún momento de sus vidas, todos experimentan una pérdida. Entonces, esto sería clasificar a todo el mundo en algún momento. Nadie sería inmune".
"Y esto no tiene sentido, dado que el duelo es una conducta normal y muy sana", señaló Karasu, quien también es presidente del Grupo Nacional de Trabajo sobre el tratamiento de la depresión de la APA.
"Uno tiene que sentir gozo, además de dolor y depresión, de otra forma la vida no merece la pena. Y no se debería interrumpir el duelo con fármacos o psicoterapia. Hay que sentir la pérdida, y solo sentirla y recuperarse de ella hará que uno se convierta en una mejor persona. El duelo interrumpido se convierte en un tema pendiente".
La postura de Karasu concurre con lo expresado por la junta editorial de la revista médica británica The Lancet, que presenta su oposición al nuevo abordaje clínico en su edición del 18 de febrero.
"El duelo no es una enfermedad", plantean los editores de la revista, y anotan que un cambio diagnóstico en el próximo manual de la APA daría a los profesionales clínicos la potestad de interpretar cualquier angustia posterior a una pérdida que dure más de dos semanas como una preocupante señal de enfermedad en lugar de una señal estándar de afrontamiento.
El equipo de la Lancet sugiere que, en su lugar, un proceso intenso pero normal de duelo puede durar entre seis meses y un año, dependiendo de la naturaleza individual de la relación particular que la muerte ha roto. "Medicalizar el duelo para que el tratamiento se legitimara rutinariamente con antidepresivos, por ejemplo, no solo es algo peligrosamente simplista, sino también erróneo", anotaron los autores. Sin embargo, reconocieron que a veces el duelo sí puede convertirse en algo mucho más complejo, duradero y "patológico".






