De política y cosas peores.
Claudia Herrmann | 7/13/2012, 2:27 p.m.
Prácticamente ha quedado como presidente electo Enrique Peña Nieto, candidato del PRI-nosaurio, a pesar de que el jueves el Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentará la impugnación de las elecciones del pasado primero de julio ante las instancias judiciales correspondientes.
Así, el primero de diciembre en México terminará la era paneozoica que tuvo una muy corta duración de doce años para pasar a la era del pricámbrico cuaternario. Hay que recordar que el pricámbrico terciario duró setenta y un años y terminó en 2000 con la llegada de Vicente Fox a la presidencia, y ahora está de regreso este partido después del corto período paneozoico.
El PRD desplazó al Partido Acción Nacional (PAN) y ahora es la segunda fuerza política del país. Tradicionalmente el PRD está conformado por una serie de tribus que están en perenne guerra entre ellas. Yo les recomendaría a los dirigentes de este partido tomar algunos cursos de inteligencia emocional y que así despierten, hagan a un lado sus disputas pueriles y como segunda fuerza política que ahora son, se aboquen a conformar un verdadero frente político con el que el Partido Revolucionario Institucional se vea obligado a sentarse en una mesa y negociar las reformas política, hacendaria, laboral, etc. que el nuevo presidente que emana de ese partido, Enrique Peña Nieto (EPN), dice que impulsará. Obvio resulta decir que si el candidato perdedor, Andrés Manuel López Obrador o AMLOve (a quien ya se le olvidó el amor y regresó a su personalidad rencorosa e intransigente), se empecina en volver a tomar la avenida más importante del país en lugar de constreñir su rencor contra el sistema a los cauces institucionales y legales, su desprestigio será total y podría arrastrar al fango a la coalición de partidos que lo postuló, comenzando por el PRD. La siguiente lección será que el PRD deberá obligar a AMLO a salir de su egoteca y dejarle la batuta a Marcelo Ebrard, alcalde de la capital, quien es un candidato mucho más apetecible debido a su discurso más moderado y al buen papel que ha hecho como alcalde, al grado de ser votado como el mejor alcalde del mundo por los demás alcaldes hace unos cuantos años.
El PAN tendrá que replantear su misión y proyecto político desde sus cimientos, y aprender las lecciones de esta estrepitosa derrota electoral, ahora que pasó de ser partido en el poder a tercera fuerza política del país. Deberá hacer un ejercicio de reflexión profunda y preguntarse en donde erró en su camino que desaprovechó la alternancia en el poder. Deberá recapacitar porque se rehusó a desmantelar las estructuras corporativas de poder y corrupción que heredó del PRI-nosaurio, así como porque la dirigencia del partido dejó sola como hongo a su candidata a la presidencia, sin apoyos y con asesores mediocres que la llevaron a una errática y gris campaña electoral, y que algunos de sus más ilustres militantes abierta o encubiertamente abogaron por apoyar a EPN, incluyendo al expresidente Vicente Fox, ese mismo que prometió (y cumplió) sacar al PRI a patadas de Los Pinos, la residencia oficial.






