Jurassic Park Reloaded
Claudia Herrmann | 7/6/2012, 12:07 p.m.
Escribo estas líneas desde la capital de México en donde ayer, junto con el 63 por ciento de los mexicanos elegibles para votar salí a las urnas y deposité mi voto libre y secreto. Este porcentaje es un resultado alto para cualquier democracia funcional. A las 8 de la noche se dieron a conocer los resultados de los conteos preliminares y para la media noche ya se tenía una idea clara de las tendencias electorales y las empresas encuestadoras ya publicaban sus “exit polls” o encuestas de salida. Para el 2 de julio ya se había terminado de contabilizar más del 90 por ciento de los votos a nivel nacional.
Enrique Peña Nieto, candidato del PRI-nosaurio lidera con aproximadamente el 38.07 por ciento de los votos, seguido de Andrés Manuel López Obrador, abanderado de la coalición PRD-PT-Movimiento Ciudadano con un 31.69 por ciento de los votos, en un distante tercer lugar se ubica Josefina Vázquez Mota, la candidata del partido oficialista PAN con una preferencia electoral del 25.44 por ciento y en último lugar Gabriel Quadri de la Torre, candidato de Alianza, le hizo el milagrito a la lideresa sindical que creó dicho partido y le mantiene el registro del partido con cerca del 2.3 por ciento de los votos (según El Universal Online).
Así el PRI regresa a los Pinos, residencia oficial del presidente del país. Regresa el PRI a los Pinos entronando a su emperador sexenal Enrique Peña Nieto, para volver a ejercer una monarquía presidencial o una presidencia imperial, como se quiera decir. El PRI-nosaurio tiene el firme convencimiento y misión de quedarse en el poder per secula seculorum amén. El partido regresa cual ave fénix que resurge de sus cenizas después de un “impasse” de doce años en donde gobernó el partido conservador PAN. Pero el PRI es un partido anquilosado, que a pesar de la juventud del presidente electo, en estos doce años no fue capaz de modernizarse. Al contrario, recurrió a sus conocidas y viejas tácticas de compra del voto con tarjetas de débito pre-cargadas, de regalo de despensas a cambio del voto, y de consistentemente votar en contra de las tan necesarias reformas en materia laboral, fiscal, energética y política (incluyendo el voto no acotado de los mexicanos en el exterior) y luego culpar al partido en el poder de todo lo que funciona mal en el país.
Los gobiernos estatales en manos del PRI se han caracterizado por vergonzosos escándalos de corrupción: ¿quién puede olvidar al “gober precioso” de Puebla, Mario Marín y su protección a pederastas como el empresario Kamel Nacif y su intento de “darle un coscorrón” a la periodista Lydia Cacho como castigo por exponer la red de pederastia de Nacif y la protección que le otorgó Marín? ¿Y qué de las atroces corruptelas del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien firmó decretos y mediante la utilización de documentación apócrifa dejó a su estado en una deuda de cerca de 2,8 mil millones de dólares donde como consecuencia el estado paso de tener una calificación A+ a BBB- en el índice de Standard & Poor's, y quien después fuera ungido como presidente del PRI y protegido por Peña Nieto hasta que los escándalos públicos obligaron a Moreira a dejar la presidencia de su partido y a Peña Nieto a deslindarse de Moreira? ¿Y qué del exgobernador del Estado de México, Arturo Montiel Rojas (tío de Enrique Peña Nieto, igualmente exgobernador de ese estado), su descarado enriquecimiento inexplicable y su vida en medio de un lujo que sólo puede ser calificado como obsceno? ¿Y qué del carpetazo que dio Peña Nieto a las investigaciones de la inexplicable riqueza de su tío Arturo Montiel? ¿Y qué de Chihuahua, estado gobernado por el PRI, que registra el peor índice de violencia del país? ¿Y qué del reloj de 70 mil dólares que porta el líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, candidato a un escaño en el senado, buscado por desvío de más de cien millones de dólares de PEMEX? ¿Y qué de los atuendos Louis Vuitton y Christian Dior de más de 10 mil dólares que viste la lideresa del sindicato educativo, Elba Esther Gordillo, también conocida como la “mamá de Chucky” que le prometió cientos de miles de votos corporativos a Peña Nieto antes de romper con el PRI? Eso es el PRI que regresa a gobernar al país.







