El Regreso al poder del PRI
Marcos Suarez | 7/6/2012, 10:33 a.m.
La victoria el pasado domingo del candidato del Partido Revolucionario Institucional, PRI, Enrique Peña Nieto, pone de relieve la urgente necesidad de los mexicanos por un cambio drástico en la sociedad.
Durante los últimos seis años, más de 50,000 mexicanos han muerto en medio de una guerra entre carteles del narcotráfico creando un sentimiento de temor entre la sociedad, sin que el despliegue de los militares, la guerra contra la corrupción, y otros factores, hayan podido detener la ola de violencia.
El PRI gobernó a México durante la mayoría del siglo XX, con un sistema de izquierda caracterizado por las prebendas, la corrupción y la mano dura, donde la elección de cada presidente se hacía a dedo.
Fue finalmente el PRI quien abrió las puertas a un proceso de democratización, en un país sin tradición democrática, con un alto nivel de analfabetismo especialmente entre las masas campesinas, y todo esto en medio de la globalización que abrió la mayoría de los mercados mexicanos a la competencia internacional.
La democracia, sin embargo, ha sido muy dolorosa para los mexicanos. No acostumbrados a la misma, el pueblo de México ha intentado adaptarse a las nuevas circunstancias y se encontró de pronto con que añoraba la mano dura que mantuvo al país estable por más de sesenta años.
La elección de Peña Nieto y el regreso del PRI a la gubernatura de varios estados de la nación posiblemente es la última esperanza de los mexicanos de que puedan enviar a sus hijos a la escuela sin temor de que las balas del narcotráfico seguen la vida de sus hijos.
Durante estos años de violencia, muchos mexicanos en el norte de Texas han afirmado que entre el PRI y los capós de la droga hubo un pacto no escrito y que por ello, el negocio del narcotráfico funcionaba bien aceitado y sin disputas territoriales. Nadie puede ofrecer prueba de ello. Y al final no es lo importante.
El regreso del PRI, sin embargo, no ocurre en las mismas circunstancias bajo las cuales gobernó en el pasado. Los mexicanos tienen ya varias décadas jugando a la democracia y si Peña Nieto no cumple sus promesas, el PRI será inquilino de Los Pinos sólo hasta el 2018.
La opción ofrecida a los mexicanos representada por López Obrador estaba destinada a desaparecer con la actitud del candidato del PRD en las elecciones pasadas. Su obstinación y soberbia, le costaron las elecciones y posiblemente esta haya sido su última oportunidad de llegar a dirigir los destinos de la nación.
Para aquellos frustrados con la elección de Peña Nieto, mayormente los seguidores del PRD, lo más importante que tienen que entender es que ahora Peña Nieto es el presidente de todos los mexicanos y que lo más importante no son las luchas partidistas, sino finalmente lograr detener la violencia que existe en el país. Ya habrá tiempo para luchas partidistas.
Mientras tanto, hay que recordar que la victoria de Peña Nieto no ha sido rotunda y que está obligado a gobernar en coalición con otros partidos mexicanos. Si el presidente electo entiende este mensaje, posiblemente estas elecciones puedan tener entonces el elemento de historicidad que el electorado parece haberle dado.







