Puntualidad
Francisco @micumbre.com | 8/30/2012, 3:55 p.m.
La puntualidad es la virtud que representa el respeto hacia uno mismo y hacia los demás, siendo necesaria para dotar a nuestra personalidad, de carácter, orden y eficacia. Es una de las normas básicas de la buena educación, ser puntual supone un signo de consideración hacia las personas que están esperando. También es la forma de satisfacer una obligación en un plazo determinado, para empezar o terminar algo. Se va construyendo con esfuerzo, voluntad y sacrificio para hacer las cosas a tiempo o estar a tiempo en el lugar adecuado, y así cumplir los horarios aceptados.
Retrasarse es equivalente, a demostrar desprecio por el tiempo de otra persona y se puede considerar un insulto. La impuntualidad puede excluir, a los que llegan más tarde a las reuniones acordadas.
Es una virtud que debe enseñarse, desde los primeros años de la vida y dentro de la familia, donde las normas y costumbres, establecen horarios para cada actividad familiar.
Practicar la virtud de la puntualidad, es una forma de hacer a los demás la vida más agradable, mejorar nuestro orden e intentar convertirnos en personas dignas de confianza.
La puntualidad está interrelacionada con el concepto del minuto heroico, del que escribí en el Blog 10 Ocasiones para practicar el “minuto heroico”. Valores y virtudes. Si se tiene que empezar ahora mismo, una actividad o terminarla, no vale buscar disculpas para aplazarla, hay que hacerla, so pena de tomar el riesgo de que se altere el programa de actividades y posteriormente, no se pueda cumplir con la puntualidad acordada. Para ser puntual, primeramente debemos ser conscientes que toda persona, reunión, actividad o cita, es importante para los que lo organizan y para los asistentes.
Ejemplos. En algunos países, al que llega tarde a una reunión o a una entrevista, se la anulan y no le dan la oportunidad de hacerla en otro momento, pues no suelen dar una segunda oportunidad. En algunas culturas hay una pequeña tolerancia de 5 ó 10 minutos, que se llaman minutos de cortesía, para los posibles problemas de circulación.
Es en esos mismos países, donde la puntualidad se refleja, incluso en los sistemas públicos de transporte, y es tan estricta, que en la mayoría de las paradas de trenes y autobuses, hay un reloj electrónico que indica el número, clase y características del vehiculo que va a llegar y la hora exacta con minutos y segundos. En los trenes, si se produjese un retraso superior a 5 minutos sobre la hora fijada de llegada, la empresa le devuelve al viajero el importe pagado por el billete. Incluso se considera como incumplimiento del contrato laboral, las faltas injustificadas o repetidas de puntualidad o asistencia al trabajo.
Cuando ha empezado un espectáculo, por respeto a los espectadores que han llegado a tiempo y a los artistas, no se permite entrar a los que llegan tarde, hasta que se produzca un intermedio o descanso.
Responsabilidad. La palabra dada al confirmar la asistencia, deberá ser sinónimo de garantía, para que puedan contar con nuestra presencia en el momento acordado, ni antes ni después. Tan malo es llegar tarde, como llegar demasiado pronto. El tiempo de anticipación de cualquier cita debe ser mínimo. Una norma muy común entre la gente puntual dice que “si crees que no podrás llegar a la hora acordada, intenta llegar antes”.
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