Grupos terroristas islámicos mantienen en jaque al gobierno de Tailandia
Marcos Nelson Suarez | 8/2/2012, 11:45 a.m.
Desde el 2004, un conflicto que involucra a grupúsculos de la minoría musulmana en Tailandia ha costado la vida a más de 5,600 personas y mantiene a la región compuesta por las tres provincias más al sur del país en estado de alerta.
La abrumadora mayoría de los tailandeses son budistas, pero alrededor de un 4% profesan el islamismo y la mayoría de ellos viven en las provincias de Pattani, Yala y Narathiwat.
Yala y Narathiwat tienen frontera con Malasia, un país de mayoría islámica.
Esta misma semana, después de varios atentados con bombas y asesinatos, funcionarios del departamento de estado de los Estados Unidos afirmaron que los grupos insurgentes islámicos en Tailandia no tienen vínculos con organizaciones terroristas internacionales.
Sin embargo, en noviembre del 2006 uno de los líderes de los grupos separatistas tailandeses dijo a la red televisiva Al Jazeera que grupos como Al Qaeda y Jemaah Islamiyah estaban ayudando para que los insurgentes del sur montaran ataques en Tailandia.
Esta semana, después de un ataque con bombas a un hotel de lujo en Pattani, oficiales del ejército Tailandés dijeron a la prensa que entre 8,000 y 10,000 insurgentes operaban en las tres provincias.
Este fue sólo uno de los ataques que ocurren casi a diario y que incluyen el asesinato de policías, civiles y hasta monjes budistas.
En general, el gobierno tailandés ha intentado sin éxito todas las formas posibles de reconciliación con los separatistas, cuyo objetivo parece ser la creación de un estado islámico independiente con las tres provincias citadas.
En realidad, la situación económica de la región ha mejorado constantemente casi a nivel anual. Igualmente no puede atribuirse la violencia a la falta de representación islámica en el gobierno de Tailandia ya que los musulmanes han disfrutado de varios cargos importantes no sólo en el Parlamento sino también en diferentes ministerios.
No ha ayudado a resolver el conflicto el hecho de que en los últimos 20 años, la situación política en general en Tailandia no ha sido muy estable, incluyendo un golpe de estado militar, así como el derrocamiento de dos gobiernos por parte de manifestaciones masivas de los dos grupos políticos principales del país, los camizas rojas, que responden el depuesto primer ministro Thaksin Shinawatra, un político populista con matices izquierdistas y los camisas amarillas, vinculado a políticos de centro y derecha.
Uno de los problemas principales que confronta el gobierno tailandés, es que la identidad de los líderes de estos grupos terroristas no es realmente conocida. Sin embargo, la mención de Jemaah Islamiyah y Al Qaeda hace algunos años tiene a algunos analistas preocupados de las posibles ramificaciones de este movimiento en Tailandia. Hasta ahora no ha sido encontrada ninguna prueba que vincule a los insurgentes locales con los grupos terroristas internacionales.
Bajo el actual gobierno tailandés presidido por Yingluck Shinawatra se ha visto un incremento tanto en las actividades de los separatistas como en la presencia del ejército y las organizaciones internacionales de derechos humanos citan a ambos grupos por violaciones.
La posibilidad de un Estado independiente para las provincias del sur es prácticamente nula y aparentemente algunos de los grupos insurgentes estarían dispuestos a aceptar un tipo de autonomía administrativa, sin embargo, discusiones en ese sentido no han comenzado de manera formal.
Mientras tanto, la mayoría islámica en las provincias parece rechazar la violencia. De hecho islámicos y budistas conviven en Tailandia sin graves problemas y sólo un grupo de fanáticos parece determinado a continuar esta guerra localizada que pudiera incrementarse.
También de interés
-
El fantasma del terrorismo se toma de nuevo a Estados Unidos
-
Porque debemos apoyar a Israel y detener a Irán en su intento de poder nuclear.
-
Documental de director local representará a USA en Festival Libercine.
-







