JESUCRISTO Y LA JUSTICIA REPUBLICANA

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JESUCRISTO Y LA JUSTICIA REPUBLICANA

Como en los tiempos de hoy, los fariseos se creían santos y juzgaban a los demás, y por eso llevaron a Jesús a la cruz. Los que se jactan de buenos y piadosos, ayer y hoy, sabían y saben mucho de la Biblia, diezmaban y diezman, ayunaban y ayunan, pero no amaban ni aman ahora. Los juicios de hoy y la persecución a los inmigrantes tienen una gran similitud con el juicio a Jesús y con la persecución a los cristianos: Se vulneran todos los derechos fundamentales del ser humano.

En otras palabras, la lección de Jesús, por más que han transcurrido más de 2,000 años,  se siguen cometiendo las mismas crueldades. En la provincia romana de Judea, Jesús predicaba  el amor y el servicio desinteresado a miles de personas hambrientas espiritualmente. Jesús les decía “Yo soy el pan de vida”, cientos tenían sus cuerpos con enfermedades y Jesús los sanaba. Jesús solucionó los problemas de la gente, y por esta razón, miles se sentaban durante días para que les enseñara la relación con las Leyes de Dios y cómo tener relaciones excelentes con las personas.

Los principios de Jesús eran declarados con audacia: La vida eterna, el gozo, la paz interior, el perdón, la sanidad, la salud y la libertad financiera. Jesús tenía lo que las personas necesitaban, y eso no les gustó a las autoridades religiosas. En horas de la noche, mientras oraba a su Padre en el huerto de Getsemaní, fue arrestado arbitrariamente y llevado a la casa de Anás quien lo interrogó sin tener autoridad para hacerlo.

Luego, fue llevado a la casa del sumo sacerdote Caifás, su cuñado, y allí fue sometido a un proceso irregular, no solo violando la ley  que no permitía hacer causas criminales durante la noche, sino que además, Jesús fue condenado a muerte sin estar la totalidad de miembros  que exigía la ley. Advertidos del grave error legal, los sumos sacerdotes llevaron a Jesús a la sala del Gran Consejo del Sanedrín, en donde la ley establecía como lugar para celebrar el juicio.

Obviamente, ese tercer juicio estaba viciado de legalidad por las irregularidades que le habían precedido. Sin embargo, Caifás reiteró su ensañamiento contra Jesús ya que a pesar de que su deber legal era el de presidir el juicio, no sólo intervino interrogándolo sino que además lo acusó, constituyéndose así una inaceptable irregularidad procesal. Acusó a Jesús de blasfemia e hizo que el sanedrín lo condenara a la lapidación, a pesar de que los testimonios que sirvieron como evidencia contra Jesús, no sólo eran falsos sino también contradictorios, y para sumar más aberraciones jurídicas, aunque podría citar muchas más, a Jesús no se le concedió el elemental derecho a contar con un defensor legal.

Lo demás es conocido, autoridades religiosas judías y políticas romanas, se confabularon, enardecieron a la muchedumbre, y transformaron un delito religioso en un delito político, condenando a Jesús a la crucifixión por el delito de sedición contra el imperio romano. Hoy, en el 2016, los emperadores republicanos siguen condenando inocentes y negándoles sus derechos fundamentales; en juicios de 10 minutos, niegan todos los derechos y las garantías procesales a miles de cristianos honrados y trabajadores a quienes deportan sin ninguna piedad desamparando niños y destruyendo hogares cristianos; y en el congreso estadounidense, legisladores cristianos, han intentado en 70 oportunidades, quitarles a niños estadounidenses sagrados derechos constitucionales. ¿Qué clase de cristianos son, si en sus corazones se anida rabia, odio, discriminación y venganza? Jesús dijo: “Ay de aquellos hipócritas y fariseos que parecen sepulcros blanqueados, cuando por dentro están llenos de carroña y mugre”.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”

Arnoby Betancourt

Escuela Comunitaria de Derechos Humanos de Texas

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